Carta para usted Tibisay Lucena

Por Leandro Rodríguez Linárez

Reciba un deferente saludo cargado de venezolanidad, drásticamente divorciado del cegador y embrutecedor fanatismo político que hace de sus apóstoles víctimas autocondenadas y del país un calabozo punitivo. Motiva estas líneas, cargadas de respeto, realizar una humilde sugerencia; la reorientación del proceso de tomas de decisiones del Consejo Nacional Electoral en cuanto seguro estoy no está evaluando en justa medida la real realidad venezolana.

Es lugar común escuchar en la construcción de sus discursos la defensa de los derechos políticos del ente susceptible a revocación, en este caso, la presidencia de la nación, el Presidente Maduro, suponemos por ser nuestro sistema de gobierno una oda al vetusto e inoperante sistema presidencialista, henchido los últimos tiempos por leyes que lo acentúan aún mucho más, especialmente a través de leyes habilitantes y los predecesores parlamentos nacionales, al respecto:

 En primer lugar, se excusa desde tribunas oficiales que el Presidente Maduro está revestido de soberanía popular, proveniente del voto aquel 14 de abril de 2013, ello es totalmente válido, pero insostenible como argumento concluyente, pues en caso de someterse a un referendo revocatorio esa “soberanía” está resguardada, no olvidemos que para ser revocado debe obtener igual o mayor votos que los que lo eligieron presidente pero a favor de su revocación… o sea, la decisión de revocarlo sería tanto o más soberana como la que lo sentó en Miraflores, estimada rectora: la soberanía elige gobernantes, la soberanía también revoca.

En segundo lugar, la grave crisis estructural amerita que el pueblo, quién es el que la padece, sea quien decida, los actores políticos actuales se encuentran anómalos, incapaces de aportar soluciones reales, al contrario, profundizan el caos. No debemos cometer los mismos trágicos errores del 2002, donde una negación a un referéndum consultivo por parte de los principales actores institucionales del momento, y posterior dilación del referéndum revocatorio, desencadenó las tragedias conocidas.

En tercer lugar, aquellos procesos refrendarios se llevaron a cabo desprovistos de pericia, eran una innovación en el que se daban primeros pasos, sin tecnología de punta ¿Le preguntamos estimada rectora ¿De qué ha servido haber celebrado hasta la fecha 8 referendos revocatorios, haber adquirido la “mejor tecnología”, software y haber alardeado durante tantos años de poseer el mejor sistema electoral sí los lapsos entre solicitud y celebración de revocatorios prácticamente son los mismos que a principios de este siglo?

Estas dudas se acrecientan cuando nos damos cuenta que usted el 9 de abril de 2015 asistió a un acto presidencial ufanándose que el CNE en tan solo 48 horas validó y certificó más de 10 millones de firmas… y para el 1%, que apenas eran 200 mil, se tardó un mes.

 Sepa, entienda y comprenda que en sus hombros, las de las 4 rectoras, no descansa la paz de un gobierno sino la paz y la vida de 30 millones de venezolanos ¡Reorienten prioridades!

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