La guerra total del chavismo | Por Alejandro Galloti

(A Todo Momento) — La guerra total del chavismo | Por Alejandro Galloti @alejogalloti

Un día como hoy, 18 de febrero, un famoso ministro de uno de los gobiernos más crueles de la historia pronunció un trascendental discurso que afectaría no solo a su país, sino al mundo entero. Apoyándose en el sentimiento nacionalista hizo un llamado a “los camaradas” de su partido, embelesando a sus fuerzas armadas para que se pudieran “superar todas las dificultades y obstáculos con ímpetu revolucionario”, para hacer frente a la amenaza extranjera.

Todo el sacrificio que ese país y su pueblo debía sufrir se justificaba en la gloria de su movimiento y de su líder. Había “cosas más importantes que cuidar que el estómago”, afirmó. Incluso, indicó que la electricidad era mejor emplearla en producir armas que en tiendas que estaban vacías. Se estaba declarando “la guerra total”, en la que todos los ciudadanos, independientemente de su edad, formación o estatus, tenían que defender su territorio de los fantasmas que ese régimen había creado. En realidad, la suerte estaba echada, se habrían podido salvar millones de vidas con tan solo un poco de humildad y reflexión, pero se optó por la soberbia y la preservación del poder. El año de ese discurso, 1943; el ministro, Joseph Goebbels; el gobierno, el Tercer Reich; la amenaza, la revolución bolchevique y como siempre el pueblo judío.

76 años más tarde, durante el mes de febrero de 2019, vemos en Venezuela diversos pronunciamientos de las máximas autoridades del régimen de Nicolás Maduro, como Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello y Freddy Bernal, que manifestaron, entre otras cosas, la negativa a recibir la ayuda humanitaria solicitada por el Parlamento y el presidente interino, Juan Guaidó. Maduro hace eco de las fuerzas armadas que, en su criterio, están dispuestas a defender el territorio ocupado por el chavismo y diversas organizaciones paramilitares extranjeras, de cualquier persona que esté dispuesta a traer medicamentos y alimentos que podrían salvar millones de vidas. Sostienen, incluso, que se trata de insumos envenenados (armas químicas), de limosna y migajas del “imperio norteamericano”.

Aunque no se pretende hacer una comparación entre lo acaecido en la Segunda Guerra Mundial y lo que está viviendo Venezuela (las diferencias sobran, aunque con innegables algunas similitudes), la actitud del régimen chavista nos hace recordar los episodios más crueles documentados por la historia universal.

A pesar de que la crisis humanitaria de Venezuela es un hecho notorio, de la que se desprenden cifras como que 68% de los niños de parroquias pobres sufre algún tipo de déficit nutricional y el 15% presenta síntomas graves de desnutrición (cifras manifestadas por los diputados de la AN en 2019), siendo Venezuela el país con mayor incremento de casos de malaria (cifras de la OMS en 2018), así como la reaparición de otras enfermedades que habían sido erradicadas hace 30 años como la difteria y la tuberculosis, sin retrovirales para las personas con VIH, con índices de escasez que ya lucen innecesarios verificar, puesto que en Venezuela para 80% de la población no hay acceso a alimentos y medicinas. La alta esfera del chavismo insiste en que aquí no hay crisis humanitaria.

Así, el régimen se planta y dice que en su territorio no entrará ayuda humanitaria, amenazando con hacer uso de la fuerza bélica en caso que alguien ose a desafiar esa posición. Los motivos para esto son diversos, aunque pudiéramos simplemente enumerar una serie de adjetivos morales como maldad, crueldad, insensibilidad, etc., lo que probablemente mueve esa postura es el temor de que esas organizaciones extranjeras documenten lo que ocurre en el país, que la ejecución de esa solicitud de ayuda humanitaria presentada por la AN y el presidente Guaidó constituya el primero de muchos otros actos contrarios a los intereses del chavismo que se ejecuten en Venezuela y, no podemos negar, que permitir el ingreso de ayuda humanitaria pudiera significar un impacto notable en el sentir de la población más humilde, esa población que está pulverizada por el chavismo, que tiene miedo y hambre.

El ingreso de la ayuda humanitaria pudiera ser una esperanza que no es beneficiosa para la dictadura porque podría perder control social. De momento la estrategia no es precisamente militar, el chavismo juega a dejar que el tiempo transcurra, sabe que cada día la ansiedad de la población es beneficiosa, tanto para aplacar cualquier surgimiento de esperanza como para continuar con la ininterrumpida destrucción del estado originalmente concebido, para comenzar a levantar el estado socialista, tal y como lo indica Marx en su Manifiesto Comunista.

Aquí no hay errores o casualidades, el chavismo fue quien decidió controlar todas las facetas de la vida ciudadana, ellos eligieron someter todo al control cambiario (subsidio petrolero), estatizar servicios, cementeras, sector agropecuario, energía, hierro, exterminar la producción interna, armar a la población a través de milicias, colectivos, dejando entrar organizaciones paramilitares, narcotráfico y terrorismo. Ahora los ciudadanos no tienen que comer, mueren de enfermedades que son perfectamente tratables y sufren el terror de la violencia de esos grupos armados desde hace años.

Esto nos permite afirmar que se han creado condiciones que hacen inviable la vida para muchos venezolanos y ahora que existe una posibilidad de salvar la vida de miles o quizás millones de ellos, el régimen la impide. Impresiona decirlo, pero estamos viviendo un caso de genocidio en Venezuela, tal como lo indica el literal c) del artículo 6 del Estatuto de Roma, se entenderá por genocidio: “Sometimiento intencional del grupo (nacional, étnico, racial o religioso) a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial”. Es el enésimo delito de lesa humanidad, otro motivo más para que quieran mantenerse en el poder.

Se le han dado opciones de salida al régimen (convocar elecciones, renunciar, dejar ingresar la ayuda humanitaria), pero pareciera que el chavismo ha elegido “la guerra total”. La pregunta que les dejo es ¿contra quién la ha declarado?

El Nacional

Escribe tu opinión