El bolívar “fuerte” ya es un chiste de mal gusto

Una economía fuerte, un bolívar fuerte, un país fuerte”. Estribillo de la primera cuña publicitaria del Bolívar Fuerte-2007 Cuando en noviembre de 2007 desde el alto Gobierno se le daba los últimos retoques a la reconversión monetaria, el entonces ministro de Finanzas, Rodrigo Cabezas, expresaba que con esa medida se pretendía “alcanzar a mediano plazo una inflación de un dígito y hacer que el nuevo bolívar mantenga su valor en el tiempo”. 

Aunque en términos estrictamente monetarios la medida instrumentada consistió en una reconversión del “cono monetario” (conjunto de monedas y billetes de un país), se pretendía entonces que a través de la misma se alcanzara una serie de beneficios de orden económico, que pudieran incidir en lo social.

Entonces se señalaba: abatir la inflación, facilitar las transacciones monetarias, mejorar los procesos contables y estadísticos, generar confianza en la moneda a través de motivaciones psicológicas, adaptarla a los estándares internacionales, etc.

Con información de El Impulso. 

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