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La soledad de la pobreza extrema: sólo 8,4% de esta población la atiende el Gobierno

“Ustedes son los de la llave?”, pregunta uno de los niños al ver que alguien se acerca, jadeante, a la casa.

La familia Belmonte estaba esperando una llave. Nadie dijo para abrir cuál puerta, pero se desanimaron al saber que una extraña se aproximaba hasta su hogar y no era a quien esperaban. La ilusión de una nueva casa que llegaría de sorpresa, tal vez, volvía a alejarse.

“No conocieron época buena”, lamenta Diorama Belmonte refiriéndose a sus tres hijos menores. En total tiene cinco, más uno en la barriga de ocho meses de embarazo. Ella se refiere a una época cuando no vivían en una casa que reta a la gravedad en el barrio Loma Andina del kilómetro 3 de la vía a El Junquito, a 12 minutos de caminata por una pendiente babosa desde la carretera más cercana, en un rancho al que llegaron los habitantes primero que la luz y las tuberías. “Esto lo construimos hace ocho años, porque antes estábamos alquilados en El Valle y no pudimos seguir pagando. El sueldo de mi esposo no alcanzaba para eso”, cuenta la mujer de 31 años de edad.

Visto por el retrovisor, hace 8 años eran tiempos mejores para Diorama. En 2007 el precio del petróleo (a 65 dólares el barril) ascendía sin parar e impulsó uno de los principales –y efímeros a la luz del presente– logros sociales del gobierno del fallecido Hugo Chávez: cada año más hogares salían de la pobreza (solo entre 2005 y 2007 descendió de 38% a 29%, según el Instituto Nacional de Estadística). Poco tiempo antes se habían creado varias de las misiones sociales más apetecibles (Gran Misión Vivienda Venezuela, en 2005, y Madres del Barrio, en 2006). Y en diciembre de 2006 Chávez ganó cómodamente su segundo periodo presidencial mostrando abiertamente las cartas de su propuesta del socialismo del siglo XXI.

Pero llegó la crisis económica mundial de 2008, bajó el precio del petróleo –aunque después subió por encima de los 100 dólares–, se siguieron creando misiones sociales que cada vez lograban menor cobertura y la disminución de la pobreza se estancó alrededor de 26% hasta comenzar a revertirse en 2013. Diorama mira a sus hijos menores en el piso de tierra de su casa e insiste en que no conocieron esa época cuando el salario que ganaba el padre no era exclusivamente destinado a la compra de la comida.

La familia, integrada por 7 personas –los padres y los hijos de 13, 12, 10, 6 y 1 año de edad–, depende exclusivamente del sueldo del padre: 5.000 bolívares al mes. Es una ganancia neta, sin seguro médico ni bonos. A partir de una ecuación sencilla, a cada uno le corresponderían 23 bolívares diarios, en promedio, en un país cuya inflación oficial fue de 68,5% en 2014, la más alta de América Latina.
 
Además de no poder vivir alquilados, Belmonte y su esposo tampoco están en condiciones de pagar el valor de la Canasta Alimentaria Normativa, calculada en noviembre (último dato disponible) por el INE en 6.382, 62 bolívares. Eso los convierte en un hogar en pobreza extrema según su ingreso, como se encuentra 8,8% del país (612.051 hogares y 2.791.292 personas), de acuerdo con datos oficiales. “Es poca plata, así que debemos hacer magia. Vamos una vez a la semana a las jornadas de Mercal. Yo hago mi cola, así, con mis ocho meses de embarazo, para conseguir lo que se pueda. Comemos pasta con sardinas, casi siempre comemos eso, y también otras cosas más baratas”, dice la mujer. Los hijos pequeños que nacieron en ese lugar observan con sorpresa el relato de la madre cuando habla del pasado.

Retroceso. A principios de 2015 la Universidad Católica Andrés Bello, la Universidad Central de Venezuela y la Universidad Simón Bolívar publicaron los resultados de la Encuesta sobre Condiciones de Vida Venezuela 2014 (Encovi) que, metodológicamente, es comparable con la Encuesta Social 1998 (ENSO) hecha por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y la extinta Oficina Central de Información del gobierno venezolano. Con la primera conclusión se sentiría identificada Diorama: “Después de 16 años Venezuela tiene casi el mismo nivel de pobreza de ingresos”. Los números son: 45% de pobreza en 1998 (ENSO) y 48,4% de pobreza en 2014 (Encovi). “En 2015 podemos romper todos los récords de pobreza desde que se mide en Venezuela. Perdimos el camino y los avances que se lograron no fueron estructurales, sino que dependían de la coyuntura de la bonanza petrolera”, dice Luis Pedro España, uno de los autores de la encuesta. El que fue uno de los mayores logros en política social del chavismo volvió al mismo lugar después de la enorme bonanza producto de renta petrolera.

“Yo nunca me había sentido tan ahogada por culpa de la plata. Cada bolívar es bien gastado. A los niños se les intenta tener la comida asegurada. Los que estudian van a colegios públicos, a veces nos cuesta mucho conseguirles útiles y uniformes. A veces me ayuda mi cuñada con los gastos”, dice Diorama. La hija de 6 años de edad interviene con una precisión: dice que no ha ido a la escuela en los últimos días por falta de un pantalón.

Vía El Nacional.