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Caso Nisman: ¿delito de inducción al suicidio?

El Código Penal argentino tipifica en su artículo 83 que “será reprimido con prisión de uno a cuatro años, el que instigare a otro al suicidio o le ayudare a cometerlo, si el suicidio se hubiese tentado o consumado”.

“La instigación es forzar la voluntad del suicida para llevarlo a que cometa esa forma de quitarse la vida. Influir sobre la voluntad ya sea física o moralmente”, le dice a BBC Mundo el presidente de la Federación Argentina de Colegios de Abogados (FACA), Ricardo de Felipe.

Es un delito doloso, “debe haber dolo, es decir, intención, y debe haber una predisposición en el sujeto de suicidarse. Cuando la persona no tiene la voluntad, entonces sería un homicidio”.

Pero probarlo no es tarea sencilla, advierten penalistas argentinos.

“La instigación al suicidio se puede probar por indicios, la prueba directa es muy difícil de obtener, salvo que tengas un testigo“, le explica a BBC Mundo una fuente vinculada a la investigación del caso que pidió mantener su nombre en reserva.

“En realidad (la instigación al suicidio) es una forma de llamar al homicidio. Es una forma muy rebuscada de matar. Te empiezo a torturar psicológicamente y te terminas tirando por el balcón. Yo no lo veo como un suicidio”, apunta.

“Creo que nunca se va a probar (…) Quizá no sepamos nunca qué pasó”, señala.

Para De Felipe es un delito “muy complicado, muy difícil de probar”, hay que ver “si hubo conversaciones, mensajes, palabras, llamadas, escritos. Si alguien lo influyó para ir por el camino del suicidio”.

“El tema –explica el penalista argentino Héctor Villagrán– es que no hay mucha jurisprudencia, ese artículo no es muy aplicado. Entonces uno tiene que recurrir a la doctrina, a lo que dicen los estudiosos”.

“En el Código Penal argentino se puede probar por indicios, es la prueba indiciaria, por ciertas huellas que quedaron, por ejemplo. Si los indicios son ‘graves, precisos y concordantes’ –establece la jurisprudencia– son prueba suficiente”, señala Villagrán.

La investigación

La autopsia reveló que el fiscal falleció por un disparo de bala que ingresó por el hueso parietal derecho y Fein aseguró que el arma encontrada junto al cuerpo no le pertenecía a Nisman, sino una que habría pedido a un colaborador.

 

La fiscal dijo el lunes que no halló “elementos sospechosos” en el departamento.

Nisman, de acuerdo con el gobierno, contaba con una custodia personal de diez oficiales de la Policía Federal.

Fueron estos policías quienes alertaron a la familia del fiscal luego de que Nisman no respondiera a su puerta el domingo.

Fein aseguró este martes que no se pudo confirmar si las manos de Nisman tenían rastros de pólvora.

“Al ser tan ínfima y pequeña la cantidad que se pudo rescatar, no pudo arrojar resultados positivos. Era muy poca la cantidad que tenía, según el estudio. Al ser un arma pequeña, usualmente, no permite que el barrido electrónico dé un resultado positivo. No descarta que no se haya disparado él”, señaló la fiscal.

Con información de BBC