El 4 de febrero de 1992, un grupo de militares ejecutó un intento de golpe de estado en Venezuela contra el entonces presidente constitucional Carlos Andrés Pérez. La intentona golpista no logró sus objetivos y los rebeldes se rindieron. Entre los oficiales alzados que comandaron esta maniobra se encontraban, principalmente, cuatro tenientes coroneles del ejército: Hugo Chávez, Francisco Arias Cárdenas, Yoel Acosta Chirinos y Jesús Urdaneta.
Todos los participantes en esta acción fueron llevados a prisión por esta acción, siendo su causa posteriormente sobreseída y puestos en libertad dos años después, durante la presidencia de Rafael Caldera.
Para 1992 la situación se había complicado. Las “razones” por los militares fueron las siguientes:
- La gestión económica y política del presidente Pérez.
- El descontento de los sectores medios y bajos de las Fuerzas Armadas por los hechos de corrupción verificados en los altos mandos militares.
- La subordinación de las Fuerzas Armadas ante un liderazgo político que consideraban incapaz y corrupto.
- La utilización de las Fuerzas Armadas, en particular del Ejército y de la Guardia Nacional, en la represión del Caracazo.
- El cuestionamiento a la posición sostenida por el presidente Pérez en las negociaciones relativas a la de limitación con Colombia.
- El deterioro de las condiciones socio económicas de la oficialidad media y baja y de las tropas.
- El empleo de las Fuerzas Armadas en labores como repartición de útiles escolares, becas alimentarias, campañas de vacunación y de arborización, etc.
Este evento transformó radicalmente la vida política venezolana, introduciendo nuevos actores en la escena.
Los motivos de los oficiales golpistas del MBR-200 pudieron ser muy válidos pero los medios empleados no lo fueron, de hecho, muchas de esas razones estan acentuadas en la actualidad en el gobierno de Nicolás Maduro y durante el período de Hugo Chavez. El 4 de febrero de 1992 algo se rompió en Venezuela y aún no se ha podido reparar.
Para los venezolanos de las nuevas generaciones del siglo XXI saben perfectamente que un Golpe de Estado es lo peor que puede ocurrir en una nación. Pero el desconocimiento de las autoridades y de las leyes no solamente se logra a punta de ametralladoras y tanquetas, pues a veces desde el poder se evidencia la falta de respeto por los tratados de una sociedad. Esta en cada ciudadano hacer valer los derechos consagrados en la Carta Magna y evitar caer en los mismos errores del pasado.
Escrito por: Neomar Bonilla














