Para María Cristina Quevedo Lozada, médico cirujano, aseguró que los Centro de Diagnóstico Integral “son un arroz con mango”.
Esta médico nacida en trujillo y egresada de la Universidad de Carabobo emigró a Caracas donde hizo postgrado en pediatría y hematología (UCV), trabajó en el hospital central de Maracay y Barquisimeto como hematólogo del servicio de pediatría. En el 2003 se fue a Argentina a estudiar sobre Hemofilia.
Quevedo indicó que su renuncia en el hospital de Trujillo se debió a problemas con los médicos cubanos. “Si uno les llamaba la atención o los corregía porque llegaban con deficiencia de preparación bárbara, ellos se iban como niños regañados a acusarlo a la dirección y tenía uno que soportar eso. Yo no pude más”.
Aseguró que varias veces protestó por esta situación. “Hicimos varias reuniones de médicos. Se perdió la meritocracia, el respeto a la experiencia. Para ser jefe de servicio de una especialidad había que tener 10 años de experiencia. En ese momento se convirtió en dedocracia”.
Con respecto a la formación profesional de los médicos cubanos expresó “Que es precaria, pésima. Es lamentable que médicos venezolanos graduados en las universidades tradicionales con formación excelente y rigurosa estén aceptando eso por politiquería u obligación. Uno no puede ser cómplice de vagabunderías, porque son muchachos con una mínima preparación para atender pacientes”.
Quevedo resaltó que dentro de esa formación hay médicos que son especialistas y de las universidades tradicionales ¿Cómo puede ser precaria la formación? La mayoría son médicos cubanos. “Y por la terminología médica que utilizan que no es la de nosotros uno se da cuenta, sin ser experta en la materia”. “Por eso critico a los médicos venezolanos porque están siendo cómplices de graduar médicos malos”.
La médico cirujano se cuestiona: ¿Pero qué hacen tan mal y qué tienen de precario para que usted asegure que son malos médicos?. “La mudez y cara de asombro cuando tú hablas de un tema y ellos andan como perdidos, eso es suficiente para saber cómo venían preparados”. “Así como la calidad del contenido que escribían en las historias que dejaba mucho que desear, desde allí yo sacaba conclusiones de que la formación es precaria”.
Con información de Diario de los Andes.

