
El ministro de Planificación, Jorge Giordani, fue sustituido ayer en los directorios del Banco Central de Venezuela y de Petróleos de Venezuela por el ministro de Economía, Finanzas y Banca Pública, Rodolfo Marco Torres, según la Gaceta Oficial40429. Con su salida se impone la visión pragmática en el gobierno.
Giordani continuará presidiendo el despacho de Planificación desde Parque Central, pero no participará en la toma de decisiones en asuntos referidos a política petrolera, monetaria y cambiaria. Su asistencia sí será requerida cuando se reúna el gabinete económico ampliado.
De manera extraoficial se supo que el funcionario había expresado su desacuerdo con las políticas económicas impulsadas desde el año pasado, entre las que destacan el levantamiento parcial del control de precios para algunos productos, la devaluación del tipo de cambio y la creación del Sistema Cambiario Alternativo de Divisas, Sicad II.
También manifestó en privado su desaprobación por el nombramiento de los nuevos directores del BCV: el economista Franklin Méndez, persona cercana al vicepresidente del Área Económica, Rafael Ramírez; y la también economista Sohail Hernández, próxima al presidente Nicolás Maduro; así como de William Cañas, pieza de Rodolfo Marco Torres.
Giordani es ingeniero electrónico egresado de la Universidad de Bologna, Italia, cuenta con un doctorado de la Universidad de Sussex en Reino Unido y maestría en el Cendes. Es uno de los ministro que más ha durado en el gobierno, pues fue designado en el despacho de Planificación en 1999 y en 2009 ocupó también la cartera de Finanzas.
En el ranking que hace la revista América Económica quedó en el penúltimo lugar entre los ministros de Finanzas de la región el año pasado. Fue el impulsor de un modelo económico con un sector privado reducido e influyó en el fallecido presidente Hugo Chávez para llevar a cabo la política de expropiaciones y nacionalizaciones de empresas. Lideró personalmente el cierre del mercado de capitales y las casas de bolsa, creó la Bolsa Pública de Valores y prohibió las operaciones con notas estructuradas (combos de bonos) que condujeron a que la brecha entre el tipo de cambio se disparara más de 1.000%.
Fiel defensor de los controles de cambio y precio, años después denunció la corrupción en el manejo de las divisas en Cadivi y Sitme, luego de que un estudio de una firma privada divulgó la información sobre la evasión de más de 20 millardos de dólares en sobrefacturaciones e importaciones ficticias.