
(Redacción A Todo Momento – Daniela Carrero) – Vía chupateestamandarina.wordpress.com
Si por mera circunstancia vives en Venezuela, sabrás lo que te digo.
Para los que no se encuentran en estas tierras, Venezuela se resume en algo tan sencillo como: infierno para el honrado; paraíso para el vivo (oportunista, ladrón, corrupto, etc). ¡Ah! Y por supuesto, Chávez (no podía faltar, hasta en la sopa).
Vivimos en dos mundos encerrados en uno solo. Yo, lamentablemente vivo en el mundo de los honrados. Digo lamentablemente porque en realidad lamento que mis padres se hayan dedicado con tanto afán en inculcarme valores; en este país que no sirve para nada. Gracias de verdad -a lo mejor me prepararon para cuando me vaya de acá-.
Venezuela físicamente.
¿Cómo es Venezuela físicamente? Y no como lo deben poner en las fotos que exportan al exterior.
Para que tengan una idea de cómo es; imagínense una avenida con edificios viejos alredor, a lo largo de su acera, paredes con propaganda política -a pesar de no estar en campaña-, mucha propaganda política, y si miras un poco mas abajo verás muchos indigentes, gente sin hogar y abandonada, durmiendo. Eso a las 9 de la mañana de un día laboral normal. ¡Ah! se me olvidaba, y muchas mujeres “arregladas” es decir, con mucho maquillaje, vestidas como si fueran a ir de fiesta todos los días, y por lo general con un maní en el cerebro. Como decimos aquí; “emperifolladas”. Y por supuesto, silicona, mucha silicona, lo cual a mi parecer, no está nada mal -en fin, no somos nosotros los que nos tenemos que operar-.
Ahora… ¿Cómo te sentirías si vivieras aquí?
Bueno, lo primero y principal que sientes es miedo a ser “atracado”, que te roben, y por su puesto, que pierdas la vida en aquel altercado. Eso lo principal. En segundo lugar, cada vez que compres algo deberás preguntar el precio del producto, así lo hayas comprado el día anterior y sepas cuanto cuesta, porque nunca sabes cuanto costará esta vez. Súper Inflación.
Venezuela se ha convertido en el país de las irregularidades, donde lo ilegal ya no se ve tan ilegal, lo bochornoso ya no se ve tan bochornoso, lo inmoral ya no se ve tan inmoral. Y pare de contar…
Para dar un ejemplo: en mi país -Venezuela-, los dueños de las “busetas” de transporte público, extraen los asientos del vehículo, pero no precisamente para repararlos -¡no!- estos personajes les recortan el respaldar para hacerlo más delgado, ¿para qué? Para hacer más espacio en el medio de la unidad y “quepa” más gente parada. Y eso no es todo… Además al volver a colocar los asientos, no los colocan de la misma manera como los sacaron, los colocan mas “pegaditos” para agregarle una o dos hileras de asientos más. ¿Para qué? Para que “quepa” más gente, y mientras más gente, obvio más dinero. Todo esto sin importarle en lo más mínimo si el usuario del transporte público cabe en el cuchitril de asiento que dejaron. Y lo peor de todo es que es el transporte público, es decir, el transporte en el que alguna manera está metida la mano de las autoridades; o sea el gobierno.
Bueno pues así es, este ejemplo quedó perfecto para definir lo que más arriba mencioné: infierno para el honrado; paraíso para el vivo. En este caso yo estoy en el infierno porque salgo jodido por ese maldito asiento que ni me puedo sentar. Y el gran ganador de todos, el dueño de la unidad de transporte que no tiene a nadie quien lo moleste ni que lo sancione por lo que hizo, además -lo que hizo- lo hizo porque le hacía falta la platica para mantener a sus 14 hijos -¡BULLSHIT!-. Y esto es sólo un ejemplo de las barbaridades que tenemos que vivir día a día en nuestro Petrolero país.
Ojo, y no es que no quiera a mi país… precisamente por eso es que no lo quiero ver así.
Así que…
¡Bienvenidos a Venezuela!
¡Vengan cuando quieran!
Atte:
Mandarino Z.