
En estos días, más que nunca toda Argentina está con Lionel Messi. La estrella del Barcelona ha conseguido llevar a su selección hasta la final del Mundial de Brasil, y así ha podido acallar a unos cuantos.
Si hay un gesto típico de Messi después de marcar un gol, es el de levantar su mirada y sus dos dedos índices en señal de agradecimiento.
Desde luego, si es por invocar a Dios, los argentinos tienen un mediador de oro con un compatriota, el papa Francisco, al frente de la Iglesia Católica. Jorge Bergoglio es, además, un gran amante de este deporte.
Un triunfo ante Alemania el próximo domingo en el Maracaná colocaría a Messi en el altar de los ídolos argentinos.