Asfixia de El Nacional, la última estocada a la prensa venezolana

(A Todo Momento) — Medios demandados por publicar la verdad, periódicos hostigados hasta que dejan de salir a la calle y periodistas encarcelados por fotografiar al gobernante Nicolás Maduro. Estas son las últimas semblanzas de la sistemática destrucción de la libertad de prensa en Venezuela, derecho civil que entra en una etapa terminal en la medida en que se consolida la dictadura bolivariana.

En el centro de la ofensiva contra los medios se encontraba esta semana El Nacional, diario que el viernes puso fin a 75 años de ediciones ininterrumpidas, cayendo víctima finalmente del cerco gubernamental.

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Después de haber soportado por años el acoso del gobierno, El Nacional llegó finalmente a un “punto de quiebre”, informó el editor adjunto del diario Elías Pino Iturrieta. El diario continuará brindando noticias a través de su portal de Internet, pero la edición impresa dejará de circular ante las trabas impuestas por el régimen de Maduro para acceder al papel y otros insumos.

La decisión del diario, explicó Pino, es “consecuencia de las presiones del gobierno y la falta de libertad de expresión”.

El Nacional era uno de los pocos diarios independientes que continuaban saliendo a la calle pese a los esfuerzos del régimen por amordazar su cobertura de la realidad del país. Otros medios de menor tamaño ya habían dejado de circular por falta de papel, mientras que otros —incluyendo portales de Internet y canales de televisión— habían sido adquiridos por empresarios amistosos al régimen y cambiado drásticamente su línea editorial.

En su última edición impresa, el periódico venezolano resaltó que el régimen ha desmontado o ha forzado el cambio de la línea editorial de por lo menos 99 estaciones de radio y televisión y de 33 diarios, y ha perseguido judicialmente a más de 50 periodistas.

La decisión del diario desató un coro de voces alrededor del mundo denunciando la gradual destrucción de la prensa libre en Venezuela y expresando solidaridad con el periódico.

“Esta situación es una regresión más a la libertad de prensa con un régimen que sigue destruyendo los derechos de sus ciudadanos, el país y la democracia”, dijo la presidenta de la Sociedad Interamericana de Prensa, María Elvira Domínguez.

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Desde Colombia, el ex presidente Andrés Pastrana dijo a través de su cuenta de Twitter: “El Nacional es un guerrero y los demócratas de América Latina y del mundo los seguiremos acompañando en su lucha por el regreso de la democracia a #Venezuela. ¡SIEMPRE ADELANTE NI UN PASO ATRÁS!”.

El Nacional también se encontraba entre un grupo de medios de comunicación demandados por el dirigente Diosdado Cabello por recoger informes publicados en el exterior señalando que la justicia estadounidense investigaba al número dos del chavismo por presuntamente encabezar el denominado Cartel de los Soles, organización que controla gran parte del narcotráfico en Venezuela.

Las cortes venezolanas, controladas por el chavismo, habían multado a los demandados, que además incluyen el portal de noticias La Patilla y el diario Tal Cual, con el pago de 2,000 millones de bolívares soberanos, equivalentes en el momento a más de $30 millones.

Los demandados prometieron seguir informando pese al acoso del régimen.

Pero la persecución contra los medios y la libertad de expresión emprendida por el régimen ha sido incesante, afectando incluso a la prensa extranjera.

También esta semana, una serie de ONGs que velan por los derechos civiles y humanos en Venezuela condenaron la detención arbitraria del periodista alemán Billy Six, quien fue acusado de espionaje en un tribunal militar tras presuntamente fotografiar “muy cerca” a Maduro.

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Six, un afamado corresponsal de guerra, fue detenido en la península de Paraguaná, en el estado Falcón, y funcionarios de inteligencia lo trasladaron, sin orden judicial, a la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), El Helicoide, en Caracas.

Si bien el gobierno de Maduro tiene poca tolerancia con la cobertura crítica por parte de la prensa local, los periodistas extranjeros que cruzan algunos límites con funcionarios generalmente no reciben el mismo trato. En el pasado, los reporteros extranjeros como Six que no estaban acreditados pasaban pocos días detenidos y luego eran expulsados del país.

Pero Six se encontraba en Venezuela para investigar actividades de narcotráfico, contrabando de combustible y material estratégico, trata de personas y el éxodo hacia el Caribe, a propósito de la crisis social y económica que atraviesa el país, realidades que el régimen tiene gran interés en mantener ocultas.

“La detención arbitraria y el enjuiciamiento en tribunales militares revela nuevamente una lógica represiva contra la búsqueda y difusión de información, ideas u opiniones que cuestionan el discurso oficial y que, en consecuencia, revele detalles sobre la Emergencia Humanitaria Compleja que atraviesa el país”, manifestaron más de una docena de ONGs a través de un comunicado emitido esta semana.

“Rechazamos que se intente criminalizar la práctica periodística, en especial en un contexto crítico, donde la desinformación es promovida a través de las agresiones, ataques y amenazas a la labor reporteril y medios de comunicación nacionales y extranjeros”, agregó el pronunciamiento.

Fuente: El nuevo Herald

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