Venezuela avanza a una guerra de poderes por una provocación

(Redacción A Todo Momento)

La Asamblea, todavía dominada por el chavismo, nombró Defensora Pública a la jueza que condenó a Leopoldo López; el oficialismo se reagrupa y busca blindarse antes de perder la mayoría legislativa.

El chavismo nombró ayer a Susana Barreiros, la jueza que condenó a Leopoldo López a casi 14 años de cárcel, como nueva Defensora Pública Nacional. “No aceptaremos ningún chantaje”, subrayó Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea hasta el 5 de enero, que también adelantó que nombrarán a los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia antes de que asuma el nuevo Parlamento.

Una nueva provocación contra la oposición en medio de la operación blindaje que el oficialismo comenzó al día siguiente de la histórica victoria electoral de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

Cabello dejó claro que Barreiros, jueza y viceministra del Sistema Integrado de Investigación Penal, es una defensora de la revolución. “Ella fue puesta a prueba en una decisión fundamental, como fue el juicio de Leopoldo López, que violó flagrantemente la Constitución y está preso y seguirá preso”, destacó el diputado del PSUV Fernando Soto Rojas. “ConLaMoralChavistaEnAlto” se convertía en ese momento en la etiqueta más usada en las redes sociales de Venezuela, controladas por el chavismo durante las horas de oficina.

La confesión del fiscal Franklin Nieves, que huyó a Estados Unidos, la puso más en entredicho tras desvelar que todas las pruebas contra el dirigente opositor eran falsas. “Barreiros desoyó permanentemente los exhortos de órganos de Naciones Unidas para detener irregularidades durante el proceso”, recordó ayer la ONG Provea.

“Esta propuesta está de espaldas a la voluntad popular, actuaciones así provocaron el castigo profundo a los diputados del PSUV, contraatacó el diputado Hermes García. La crítica opositora se centra más en el personaje que en el puesto, ya que sólo se trata de la jefa nacional de los abogados de oficio.

Cabello no cedió un milímetro y en su habitual estilo autoritario reiteró que el “Monstruo de Ramo Verde (López) debe asumir su responsabilidad por la muerte de 43 ciudadanos en 2014. Ojalá en la apelación se reitere su sentencia”.

“¡Así es que se gobierna, así es que se gobierna!”, comenzaron a gritar diputados y la habitual hinchada de las gradas del hemiciclo. Incluso clamaron “¡Diosdado, amigo, el pueblo está contigo!”, pese a que el jefe del ala militar de la revolución cayó derrotado el domingo en Monagas, su estado natal. Y lo hizo precisamente contra la candidata de Voluntad Popular, el partido de López.

La penúltima iniciativa también se decidió en el pleno de la Asamblea de ayer: la ley de comunicaciones populares contra las arremetidas fascistas.

Gracias a esta iniciativa exprés, la televisión y la radio de la Asamblea pasan a manos de los trabajadores, convirtiéndose en una cooperativa, para evitar que sea dirigida desde enero por un nuevo equipo. La revolución quiere evitar que el país presencie el desarrollo de una Asamblea bajo control opositor. Para ello, ha pactado con Conatel, el ente que rige las telecomunicaciones del país, para entregar la señal a los trabajadores.

Una estrategia de enfrentamiento directo, muy alejada del diálogo y la revisión que exigen los sectores críticos. “Mientras no asuma sincera autocrítica y corrija errores cometidos, el gobierno seguirá cavando su propia fosa”, enfatizó Víctor Álvarez, uno de los ex ministros económicos más brillantes del chavismo, Premio Nacional de Ciencias.

Pero sus palabras, parecidas a las proferidas por el sector intelectual de la revolución, han caído en saco roto por las declaraciones altisonantes de Maduro y Cabello, que han decidido remodelar el gabinete ministerial y la plana mayor del PSUV. “Aquí hay un 13 de abril que es la unión cívica-militar para defender la patria. La reconstrucción de la mayoría revolucionaria se logra en las calles haciendo revolución. La batalla principal es contra la derecha fascista”, arengó anteayer el presidente en una especie de asamblea popular en las puertas del Palacio de Miraflores.

Fuente La Nación.

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