Vivir en dictaduras for Dummies | Por Brian Fincheltub

(A Todo Momento) — Latinoamérica vive tiempos convulsos. Los pueblos se levantan desde el norte hasta el sur reclamando por sus derechos. No voy a opinar sobre la justificación o no que tienen otras naciones para protestar y menos desde una óptica venezolana, eso sería pensar que Venezuela es el ombligo del mundo, cosa que evidentemente no es así. Hoy más que como venezolano escribo como un ciudadano que vivió en una dictadura y que sobrevive para contarlo. Logro que no es poca cosa, sobre todo si consideramos que miles no tuvieron la misma suerte y que reposan hoy, sin justicia, bajo tierra.

Lo sé, también es cierto, Venezuela no es el solo país en la región que ha vivido bajo una dictadura. De hecho, hubo una época en la que los regímenes militares eran la regla. Si bien esto es historia, no todos parecen conocerla, sobre todo las nuevas generaciones que hoy toman las calles en algunos países del sur de nuestro continente. Por ejemplo, que se califique como dictador al presidente Sebastián Piñera en Chile que sabe muy bien lo que es una dictadura, no se si me genera preocupación o indignación. Y es que no se puede insultar de esta manera a quienes si saben lo que significa vivir en un sistema en el que no hace falta decretar estado de excepción para que te despojen de todos los derechos.

Los excesos en democracia son investigados, los responsables castigados y las víctimas resarcidas. En dictadura los excesos son aplaudidos como actos heroicos, los responsables ascendidos y las víctimas criminalizadas.

—En democracia es posible ver el descontento social transmitido en vivo y directo de forma casi ininterrumpida por los canales de televisión, incluso por el canal estatal chileno. En dictadura la voz de disidente es borrada de los medios de comunicación, la censura se apodera de las pantallas, los medios que se atreven a informar son cerrados, los periodistas detenidos y el canal que se supone pertenece al Estado es usado como vehículo para difundir propaganda de guerra y quebrar moralmente al oponente.

En democracia es posible que la protesta social obtenga conquistas frente al poder. Lo vimos en Ecuador y hoy en Chile, donde frente a demandas sociales los gobiernos de los presidentes Lenín Moreno y Sebastián Piñera han decidido no solo derogar medidas impopulares sino también anunciar paliativos en el orden económico que responden a las demandas ciudadanas.

En dictadura no solo que no hay señal de rectificación, sino que la respuesta es radicalizar. Olvídense de eso de ofrecerle disculpas a la población, los dictadores no se “humillan” de esa manera y si de declarar la guerra se trata no es que utilizan la palabra guerra en sentido figurado, sino que aplican una estrategia de guerra contra el contrario y hasta lo declaran objetivo militar.

Cuando de aceptar la voluntad popular se trata, nuestras democracias ofrecen todas las garantías para la alternancia en el poder. Plena libertad de expresión, transparencia y reglas competitivas. Los dictadores de la región no abandonan el poder, ni por las malas ni por las buenas, no solo los venezolanos sabemos de eso, si no pregúntenle a los bolivianos. Finalmente, un mensaje para aquellos que nos dicen que hagamos lo que ellos han hecho para salir de Maduro: ustedes lo han hecho en democracia, nosotros lo seguiremos intentando en dictadura, aún así no nos rendimos Valoren su democracia, por más imperfecta que esta pueda ser, siempre será mejor que vivir en dictadura.

@Brianfincheltub

El Nacional

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