Sordera y fracaso por: Armando Briquet

Sordera y fracaso

(Nota de opinión) Por Armando Briquet El deseo de que haya un cambio de gobierno en Venezuela es un movimiento constante que suma cada día a más y más personas, de todos los lugares del país, incluso aquellos a los que era inimaginable poder llegar. Así, tenemos testimonios de personas que se unieron a la gran Toma de Caracas y contaban emocionados que era la primera vez que participaban en una marcha. Atrás dejaron el miedo. El gobierno de Nicolás Maduro les ha arrebatado demasiado. Las calles se llenan de convencidos de que ni el silencio ni la indiferencia funcionarán para salir de esta gran crisis.

Cada quien a su manera manifiesta su mensaje. El viernes 2 de septiembre le tocó al pueblo de Villa Rosa, en la isla de Margarita. Una de esas localidades que pocos conocen, aunque sea paso obligado para salir de la isla, bien sea en ferry o avión. Como todos en el estado Nueva Esparta y el país están hartos del gobierno.

El agua llega cada tres semanas, cuando llega; el acceso a los alimentos se hace cada vez más cuesta arriba. No hay luz, ni trabajo. No hay bienestar.

El pueblo se cansó de ser ignorado, por eso arremetió a su manera contra los responsables de la crisis.

El verdadero detonante de lo que allí ocurrió es la sed por salir del foso en el que nos tiene hundidos el gobierno de Nicolás Maduro. Frente a ello, la respuesta del gobierno es la de siempre: perseguir, amenazar, chantajear y detener a quienes informan o hacen vida política en la región.

En lugar de dedicarse a resolver los problemas, envían motorizados encapuchados a amedrentar a Henrique Capriles. Por supuesto, la gracia se convirtió en morisqueta. Hasta la fiesta religiosa más importante de la isla se convirtió en una gesta de apoyo a Capriles y de repudio de las autoridades de Margarita y el Psuv.

No es un asunto entre políticos ni de conspiraciones, como el gobierno siempre lo quiere hacer ver. Se trata de millones de venezolanos que se sienten y son oprimidos por un grupito y decidieron decir ¡basta!

La vida se degrada, todos lo saben, todos lo padecemos y queremos que eso cambie. Todos, menos los responsables. El gobierno pretende seguir ignorando la voz del pueblo.

Quien no escucha está condenado al fracaso.

Escribe tu opinión