Pence en Lima, Trump en Washington y Maduro en Caracas | Por Armando Martini

(A Todo Momento) —  Pence en Lima, Trump en Washington y Maduro en Caracas | Por Armando Martini

Para la VIII Cumbre de las Américas que se llevará a cabo en Lima entre el 13 y 14 de abril de 2018, que Donald Trump cancele su viaje suramericano enredado en otra crisis, la de Siria, y nos mande un sustituto, no es mala noticia, sino un simple reajuste. Lo importante es que no se trata solo de eso, es mucho más. Envía al único estadounidense que puede ocupar su puesto constitucionalmente en caso de necesidad, un hombre que cada palabra que diga, cada compromiso que suscriba, tiene el mismo valor que si lo hubiera hecho el mismo presidente.

Con algunas ventajas adicionales. No es solo el segundo entre iguales, sino el único en ese país tan enterado de las preocupaciones, conductas y posibilidades de la Casa Blanca como el propio gobernante estadounidense, cuya opinión se consulta en cada detalle y que no fue escogido para ese cargo por casualidad ni para complacer a nadie.

Mike Pence es mucho más discreto, no es persona de Twitter fácil ni hablador compulsivo, es un político con larga y exitosa trayectoria, por eso está allí. Su presencia en Lima significa que ni Trump ni su gobierno dejan de lado a Latinoamérica, por aquella vetusta tontería del patio trasero, mucho menos a Venezuela y sus consecuencias en plena acción. Tiene veteranía política, piensa como político, habla y escucha como senador experimentado, y como tal actúa.

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No como los que conocemos en Venezuela, Mike Pence discurre en la dura escuela estadounidense, entre comunidades que auscultan, anotan y exigen, un Congreso nada fácil de complacer, en el cual los parlamentarios –senadores y congresistas– rinden cuentas periódicas y sin excusas a sus electores.

Enviar al vicepresidente a la cumbre es afirmar una política de defensa a fondo de la democracia, los principios éticos y derechos humanos, el progreso legítimo de los pueblos. No porque Pence sea un santo para ser llevado a los altares, sino por sus convicciones, personalidad y camino recorrido, forma parte integral de la política exterior y sus providencias, es legítimo representante y autoridad sin cuestionamiento de la primera potencia occidental, que comparte plenamente con el presidente y con la cual, sin la menor duda, ha contribuido con mucho más que un granito de arena.

No podemos olvidar que antes del viaje famoso del entonces secretario de Estado –canciller– RexTillerson, cesado después no por el viaje sino por sus diferencias personales con el primer mandatario, viajó Mike Pence, abrió el camino y aportó información fundamental de su propia experiencia personal.

La Cumbre de las Américas no perderá importancia ni lustro, será menos rimbombante porque no irá Nicolás Maduro, a quien Perú con Pedro Pablo Kuczynski decidió antes y con Martín Alberto Vizcarra Cornejo ratifica ahora, no está invitado, no es agradable tenerlo, disgusta a los sentidos, causa molestia y fastidio, declarado persona no grata, que solo iría en busca de un show personal, bananero típico de regímenes autocráticos, ni Donald Trump con sus propias luces de colores y sentido de la escena. Irá por la primera potencia del mundo y de América el hombre que gobierna Estados Unidos junto con el presidente y posible sucesor.

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Para lo que va quedando del impresentable y destructivo Foro de Sao Paulo, que, si no está desgastado, fracasado o muerto, está preso, Mike Pence es una mala noticia. Para el castro-madurismo, peor.

Por los defensores de la democracia, la libertad y la prosperidad de los pueblos, puede ser el regalo que estaban esperando. ¡A veces las malas noticias son las mejores!

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