La oposición desde los ojos chavistas por Daniel Asuaje

(Redacción a Todo Momento) Para el grueso del chavismo la oposición es una sola, no ve diferencias entre M.C.M., Rosales, Capriles y Ramos Allup, por ejemplo. Son todos apátridas, lacayos del imperio político-financiero norteamericano. Miran el enfrentamiento con la oposición cual epopeya contra transnacionales, Washington y medios de comunicación extranjeros. Parte de esta guerra contra Venezuela la hacen las calificadoras de riesgo que tipifican malignamente al país. Nada como enemigos externos para nuclear las huestes internas. Piensan que los medios foráneos hacen campaña a pedido de la oposición.

Esta percepción es tan fuerte que entre las exigencias del gobierno es que la oposición haga que los medios de comunicación extranjeros cesen dicha “campaña”. También asumen que Shannon vino a dar órdenes expresas a la oposición, que la obedece como robot. Que haya estrategias y tácticas distintas y hasta enfrentadas en el campo opositor no invalida, para ellos, que obedecen órdenes foráneas. Todo es parte de un plan.

Los de la oposición son asesinos y golpistas, el detalle de ser Guevara, L. López y Goicoechea, niños durante los gobiernos democráticos no importa, para el chavismo son los mismos que “mataron a Jorge Rodríguez padre, arruinaron al país y lo entregaron al imperio”. Que estén H. Falcón, I. García, E. Semtei y C. Melo, tampoco importa, no hay diferencias y son los del 11A.

La derrota electoral del 6D es vista como un accidente y la mayoría conquistada por la oposición como “circunstancial”. Para ellos, la MUD hoy no existe, son cuatro personas que luchan entre sí para ver quién llega a presidente. Según el chavismo la MUD no ha sabido capitalizar el triunfo de calle y por ello será nuevamente derrotada en cualquier terreno. Dan por sentado que son la mayoría histórica y es cosa de esperar volver a serlo de nuevo “estructuralmente”. Por ello el quid es ganar tiempo.

Ven a la MUD desacreditada y crujiendo bajo profundas tensiones, muy debilitada por la pelea a cuchillo entre sus miembros. No ha dado el golpe por falta de poder. Señalan la ausencia de un líder único y programa de gobierno y que la MUD oculta la muerte del revocatorio por su propia mano, pues en realidad no les interesaba tal cosa. Prometieron sacar a Maduro en seis meses y ahora ofrecen elecciones generales. Puros imposibles. Engañan no sólo al pueblo, también lo hacen entre ellos, los de la mesa de diálogo se escamotean información.

Según el chavismo el pueblo se da cuenta de este comportamiento, comprende la guerra económica, valora el esfuerzo de Maduro y compara los gobiernos asesinos de la derecha contra los logros de la revolución.

Actualmente el chavismo se ve a sí mismo en recuperación. Reorganizado, nucleado, con un mismo discurso y listo para pasar a la ofensiva. Exigen a la oposición que respete la Constitución, las reglas de juego institucionales y los poderes públicos. También que dejen la aventura golpista, pero temen que al final asuma una postura foquista de desestabilización.

Lo anterior es la narrativa chavista sobre ellos y la oposición. Ciertamente el chavismo ha recuperado terreno en lo interno, gracias al gigantesco esfuerzo realizado por D. Cabello con sus giras incesantes por el país. En lo externo la oposición engolosinada con los resultados del 6D, por la debilidad política y financiera del gobierno y el pedido nacional de nuevas elecciones, ha querido cortar anticipadamente el pastel electoral por lo que la pugna por la nominación presidencial quebró su unidad.

Este resquebrajamiento ha sido muy beneficioso para el gobierno, que ni corto ni perezoso está viendo cómo profundiza las diferencias internas. La oposición corre el riego de ser derrotada más que por la fortaleza del contrario, por el debilitamiento, fraccionamiento y torpeza propios. Los ataques internos lucen tan fuertes como los recibidos desde el gobierno. Tiene como talón de Aquiles su incapacidad para articular una estrategia única y efectivamente asumida por todos. Cada uno tiene su estrategia, pero un concierto con buenos violines sin director único hacen sólo ruido. Aquí la suma (en realidad la resta) es menor que las partes.

La MUD corre el riesgo de destrozar su capital político por inefectiva. El chavismo sabe que si bien el tiempo económico va en su contra, intuye que el reloj político va ahora contra la MUD. Son maestros en aguantar aunque el país se rompa en pedazos y pueden hacerlo hoy pues volvieron a la cúpula militar parte de la nomenclatura.

Para el gobierno el diálogo es largo, para la oposición es a corto plazo. Así las cosas, del diálogo tal vez saldrán elecciones de gobernadores, cambios en el CNE y soñando mucho hasta cambios en el TSJ, libertad de presos y elecciones adelantadas para finales del próximo año. Y no es que esté mal, pero no es lo esperado y dicho a la gente. El gobierno ganará tiempo, no juicio político, su presupuesto y una precaria estabilidad. Quizá sea cierto que tenemos tanto el gobierno como la oposición que nos merecemos.

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