La experiencia colombiana por Mario Guillermo Massone

Por un mínimo margen, los colombianos decidieron en referendo que no refrendan los Acuerdos de la Habana. La respuesta del Presidente Santos: respeto solemne del soberano. Tanto a los del NO como a los del SI. No asumió conductas de déspota malcriado al estilo “administren su victoria de mierda” sino la de un político de la democracia.

El referendo se organizó en pocas semanas sin contratiempo ni obstáculos titánicos. No hubo guabineo en hacer la consulta electoral. El escrutinio fue tan público que las cámaras de televisión estaban allí registrando y divulgándolo en tiempo real.

Ahora el Presidente Santos se reunirá con su rival el Ex Presidente Álvaro Uribe. No les queda otra. Se sentarán a dialogar y negociar, como lo hacen los políticos. Como lo hacen los demócratas. No van a pedir al Vaticano, la OEA o a Angelina Jolie que medie entre ellos. Porque ambos son racionales.

A usted, querido lector, le puede gustar o no el Presidente Santos. Pero los políticos no son para que nos gusten. Para eso, el romance. Los políticos son para que actúen como lo deben hacer: apegados a la Ley. Así ha actuado Santos hasta hoy. Eso es lo que resalto.

Usted pudo estar a favor o en contra de los Acuerdos de la Habana, pero los colombianos decidieron según las reglas de su democracia. Que el margen fue minúsculo… Que la abstención fue mayor de 60% y superó los votos… ¡No importa! Es parte del juego democrático, así son las cosas.

Ahora, vendrán diálogos a más no poder. Negociaciones de negociaciones. Negociaciones entre gobierno y oposición, negociaciones entre gobierno y FARC, negociaciones… Diálogos…

La experiencia política colombiana hace contraste con la experiencia despótica venezolana. Cómo no hacerlo si son contrarias.

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