¿Cómo ven el ahora qué? por Armando Martini Pietri

¿Cómo ven el ahora qué? por Armando Martini Pietri 

(Redacción  A Todo Momento) Los ciudadanos decidimos demostrar cuántos y quiénes somos, nos visualízanos en el civismo interno, ante la comunidad internacional y con el poder militar. La Toma de Caracas fue positiva y la oposición logro el que ha sido un propósito permanente y creciente, que todos los sectores socioeconómicos del país se incorporen, además de evitar caer en la tentación de la violencia. Así concluyó siendo una concentración grandiosa, pacífica e inspiradora.
 
Pero este éxito que tan perturbado ha puesto al Gobierno, deja preguntas: ¿cómo nos ven? ¿Ahora qué? Interrogantes que la mayoría asistente se pregunta y repregunta a diario, que genera angustia, desilusión y frustración cuando la respuesta es vaga y tartamudeante.
 
En lo interno, fue evidente que la capacidad de movilización de la oposición es superior a la del gobierno, salvo para ciegos selectivos y de conveniencia. Pero, más allá, no hay sorpresas sobre el tamaño de los grupos. A pesar que intenten exagerarla y peor aún, minimizarla. Se vislumbraba, que quienes adversan al oficialismo son mayoría incuestionable.
 
Lo relevante, es lo que la calle muestra, una colectividad sin temor, sin timidez, sin amagues ni complejos. La explosión multitudinaria del primer día de septiembre es una demostración que no resiste la más mínima duda. La oposición es capaz de mantenerse en el camino presionando frente a un oficialismo que ha perdido entusiasmo y fe, malgastó la calle, dilapido el apoyo popular y traiciono las clases menos favorecidas, su gran baluarte. Las declaraciones vocingleras ahora sobran. La del jueves fue monumental, con una ciudadanía evadiendo trabas militares, policiales y políticas, con entusiasmo firme y, por encima de los recursos del Gobierno, sin violencia. Con convicción de destino. Allí quedan las evidencias fílmicas y fotográficas para que cada quien haga sus propias conclusiones.
 
En lo internacional, no se puede ocultar el sol con un dedo. Los medios mundiales y aun los nacionales -con las restricciones propias del autoritarismo- no pudieron disimular la realidad de lo que allí se produjo. Centenares de miles de mujeres y hombres, entusiasmados ciudadanos llenos de valentía, alegría y convencimiento de una mejor Venezuela.
 
El Gobierno en su estulticia impidió con tosquedad el ingreso al país de algunos corresponsales extranjeros, y como consecuencia potenciaron la difusión de la grandilocuente verdad. Los medios de alta popularidad en todo el mundo reseñaron en sus primeras planas el testimonio que hubiera asombrado en cualquier país.
 
Las naciones ven con preocupación el empecinado endurecimiento tiránico; los países amigos y especialmente los parásitos y chulos, ese 1 de septiembre se llevaron las manos a la cabeza en señal y gesto de preocupación, al observar tamaña concurrencia, diversa, heterogénea, donde estuvo representada la sociedad venezolana de todo nivel y condición social. Se pueden imaginar las llamadas nerviosas al Presidente Maduro aún más perturbado; y, sobre todo, desconcertado, mal informado y desconectado de la realidad, como sucedió dentro del urbanismo Villa Rosa en la Isla de Margarita, donde ni el general Gobernador ni su equipo, ni la Casa Militar, ni el Servicio de Inteligencia, ni el PSUV, tenían idea de lo que le esperaba al Presidente. Imposible prever el despiste, que confundiría el prestigio que puedan creer él y sus adulantes poseer con una popularidad que evidentemente no tiene y menos aun, su machismo pandilleril que lo llevó a confiar que con su tamaño físico impresionaría a una anciana margariteña que, bien plantada, no dejó que el amenazante hombre con guayabera antibalas, rodeado de escoltas, le quitara su cacerola de protesta y rebelión.

En el sector militar, salvo que estén ciegos, generales, oficiales, sargentos y soldados vivieron y percibieron de primera mano, en primerísima línea, la inmensidad y comportamiento ciudadano en acción y convicción, la fuerza de la fe y la voluntad, pero también el poder de la decepción de quienes se saben engañados, esquilmados.
 
Los oficiales militares –a diferencia de los operadores políticos- están entrenados para evaluar con severidad ventajas y desventajas de un encuentro. Es decir, si se plantea un conflicto se analiza, se considera, se evalúa con frialdad, cuáles son las diversas opciones y su respectiva conveniencia. Hoy la Fuerza Armada reconoce que jamás hubiera podido contener un desbordamiento -planificado o no- de esa magnitud. Y eso debe haber aumentado el sobresalto oficialista.
 
El gobierno quedó fuera de base, lo que buscaban y deseaban con desesperación era una marcha de no retorno y violenta. Los ciudadanos no le dieron ese gusto. Los venezolanos se hicieron visibles de forma espontánea, masiva, en un encuentro de expresión y conciencia sin precedente, con una conducta, pacífica y democrática, dando demostración indiscutible de voluntad constitucional y venezolanista, años luz del concepto castrista de Gobierno y vida.
 
No es sorpresa que el discurso del régimen se vuelva más violento y amenazante. Intentará todo para evitar que la oposición continúe mostrando fuerza. Pretenderán minimizar, ignorar y hasta ridiculizar lo que ocurrió, pero es innegable que el gobierno está consciente que la oposición es ahora superior y en plena capacidad de movilizar a lo largo y ancho de todo el país con la MUD o alrededor de ella. Podría tratar de contener la motivación, pero también corre un riesgo de mientras más rete y niegue, fantasía de pajaritos preñados, más estimulará a la gente y sus ganas no sólo a defenderse, sino a estar activamente presente.
 
Políticos apresados o amenazados, son apenas un ejemplo. El discurso oficial los está convirtiendo en líderes y mártires. Los ataques, insultos y amenazas del presidente contra Ramos Allup y cualquier otro opositor, son oro en polvo para los agredidos, una eficientísima propaganda política, aunque no hay que descartar que el gobierno adopte medidas desesperadas, -la disolución de hecho de la Asamblea Nacional utilizando la Sala Constitucional del TSJ- con la intención de detener lo que ellos comenzaron. El reto para una oposición acostumbrada a los desafíos, es seguir convirtiendo su energía potencial en energía propulsora.
 
La verdad que nadie quiere oír, es que la marcha no cambia el control institucional, lo cierto es, que ni el CNE ni el TSJ cambiarán su posición pro-oficialista (aunque los miedos estén merodeando sus cabezas) ni estarán dispuestos a convocar el Referendo Revocatorio en 2016. No es un problema político, técnico o legal, es una cuestión de supervivencia, de autoprotección, y eso los hace aun más peligrosos.
 
La gran pregunta, “¿ahora qué?” Se impone la necesidad de cambio en la mentalidad de la oposición coordinada por la MUD, que está obligada a mantener la presión sobre el objetivo: el cumplimiento de los derechos constitucionales. Pero además debe profundizar en soluciones para temas como la inflación, la inseguridad, la escasez, el racionamiento, la falta de comida y medicina, todo lo que está perjudicando la calidad de vida de los ciudadanos. Quedarse estancados en el revocatorio es gravísimo, porque si no se logra se defrauda y desanima. ¡La verdad y solamente la verdad es y debe ser el norte!

La mayoría opositora es irrefutable. Usar ese mandato pacifico y articulado es la clave para entender con inteligencia cómo mantenerse vigente, sin engolosinarse ni ponerse a inventar simplezas que lleven de nuevo a la decepción y desmoralización. La manipulación e improvisación llego a su fin, se acabo. Una vez en la calle, la estrategia ganadora es quedarse, mostrar cada vez más que se es mayoría, recordar y exigir lo que se quiere advirtiendo de manera categórica, que no se estará tranquilo hasta conseguirlo. Persistir en el camino que ha llevado a consolidación que solo fanáticos ciegos y atormentados que sienten cerca la partida, tienen la osadía de discutir. El reconocimiento internacional, que hasta hace poco no daba importancia a lo que sucedía en nuestro país, paso de ser ignorada, a tema de importancia y para algunos de cuantiosa preocupación.

La realidad se vio en las calles, también en Villa Rosa, habrá oportunidad para expresar y demostrar la indignación que ya conoce el mundo -La Habana, Washington, Rusia y China-. Respuestas y acciones de la contundencia y el coraje ciudadano que en minutos recorrió el mundo, logro demoler todas las contenciones de conformismo, ablandamiento y resignación de algunos que aun, y a pesar de todo, persisten en continuar. Tomen en consideración, analicen con detalle, serenidad y sobre todo, seriedad lo que hoy experimenta la sociedad venezolana.

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