¿Y ahora qué? Por Caterina Valentino

Un día raro. El Presidente Maduro habla en cadena de radio y TV,  dice que hará una alocución porque tiene que irse a un viaje largo, imagino tan largo como la noche que nos dejaba. Días antes el ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero aparecía fotografiado en el país. No es por nada, pero es que su presencia ya no es un buen presagio.

En todo caso, horas después de ese encuentro entre el alto Gobierno y el ex jefe español se conoce la noticia: Dictan medida cautelar de arresto domiciliario para Manuel Rosales. Casa por cárcel. Hasta allí,  algunos comenzaron a especular acerca de posibles signos de concienciación de los que hoy dirigen los destinos de esta nación.

Pero, volviendo a la cadena. Una de tantas cadenas. Mientras transcurría, comenzaban a llegar informaciones como éstas: “El Aissami: Tribunal Penal de Aragua anula proceso de recolección de firmas”.

“Anulan recolección de 1% para activar el revocatorio en Carabobo”. “Revelan boleta de suspensión de los efectos de 1% en Bolívar”.  “En Monagas también anularon proceso de 1%” Hasta que llegamos al número cinco: “Apure, el quinto estado donde anularon la recolección de 1%” y claro,  como estábamos en medio de una alocución presidencial pues estaba difícil tocar el tema en medios radioeléctricos.

No así las redes sociales que comenzaron a ser, tal como ocurre en estos días, el NOTICIERO. O mejor dicho,  el hervidero;  pues la única alternativa viable a esta inenarrable crisis estaba a punto de ser aniquilada.

Esta semana entrevisté al Rector Luis Emilio Rondón, a quien le pedí me respondiera de la forma más honesta posible esta pregunta: ¿Realmente el CNE tiene la voluntad necesaria para convocar a un proceso de elecciones este año 2016? A lo que el Rector me contestó: “Se está haciendo todo lo que debe hacerse. El poder electoral está para eso, para servir.

Es nuestra razón de ser”, de modo que, siendo un rector principal, que dicho sea de paso, es el único al que uno puede acceder, como ciudadana estaba relativamente tranquila. Llegaremos entonces, a ese segundo y decisivo 20%.

Pero…en esta Venezuela de hoy ya nada es seguro. En pleno partido de béisbol, uno de esos que emocionan profundamente al venezolano, un “Caracas-Magallanes”, pues aparece, una nota publicada en el portal electoral que reza:” CNE posterga hasta nuevo aviso la recolección del 20%. (…) En apego al marco constitucional, el CNE acata las medidas ordenadas por los tribunales y ha girado instrucciones de posponer el proceso de recolección hasta nueva instrucción judicial”,  y “reitera llamado a la PAZ”.

A ver, ¿Cuál apego?, ¿a cuál marco constitucional?, si es que por RESPETO a la Constitución es que este mismo CNE debió considerar la voluntad de millones de venezolanos que piden a gritos contarse. ¿Cuál apego, si ya deberíamos tener cronograma para elecciones de alcaldes y gobernadores este año? ¿Cuál apego?, si deberíamos tener a estas alturas nuevas autoridades en este mismo CNE. El apego único, siendo sinceros señores, es al NO MEDIRSE.

Inmediatamente el Rector Luis Emilio Rondón marcó distancia de esta decisión: “El rol del CNE es garantizar el ejercicio de los derechos políticos por lo cual no comparto el acatamiento de hoy (…) No es necesaria una orden judicial alguna para que el CNE tramite la voluntad soberana de los venezolanos”.

Minutos más tarde el ex rector Vicente Díaz a quien entrevisté ese mismo día escribía en la red social Twitter: “El RR no es un objetivo sino un medio. El objetivo es el mismo. Solo cambian los medios. Las transiciones históricas no son lineales”.

A la hora de hacer pública mi columna, no puedo afirmar con propiedad, lo que será el comunicado oficial de  la MUD, pero me atrevo por lo que como periodista pude hurgar entre diputados opositores, analistas políticos y líderes de opinión respetados en este país,  que la posición será frontal a lo que estableció en sesiones recientes la Asamblea Nacional: La restitución de la Democracia y la Constitución.

Este país CAMBIÓ. Y tan es así que por eso hay tanto temor de medirse. Hoy todas las encuestas dan cuenta de que más del 80% de los venezolanos quiere un cambio. No es ésta la Venezuela de hace unos años atrás.

Una Venezuela picada a la mitad. Ésta está clarísima en lo que aspira como nación, un poco por conciencia y otra buena porción por abrupta necesidad. La situación económica es un verdadero desastre. La empresa privada asfixiada y prácticamente anulada. No hay plata. Y luego la migración de fondo de las bases más populares que hoy no están de acuerdo con el Gobierno y sus políticas. De fondo,  está claro, la forma vendrá. Con otro nombre. Con otro amanecer.

Pienso y siento, que la realidad se terminará imponiendo. Que tarde o temprano la voz de la inmensa mayoría de los venezolanos debe ser escuchada. Creo que así como ha habido magistrados honestos, debe quedar gente honesta en los distintos espacios de poder en este país.

De modo que si me preguntan a mi ¿Y ahora qué?, pues, sin duda, diré, toca seguir. Con la esperanza, como diría Cortázar asumida como una forma de vida, de que lo mejor está por venir.

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