David Gallardo | 444 y un Magistrado

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(David Gallardo | 444 y un Magistrado) – Pensar diferente es motivo suficiente para entrar en pánico para el régimen, quien no repara en castigar las ideas antagónicas a sus lineamientos; mientras que en un intento fallido, alimenta a sus pocos seguidores con odio y resentimiento, con un discurso pobre y muchas veces contradictorio.

El gobierno no puede ignorar los más de 110 días protestas, los alzamientos de militares y funcionarios, el rechazo total de la Comunidad Internacional y el abandono de dirigentes chavistas; sin embargo toma su tiempo para tomar una postura rígida y soberbia, que lastimosamente ya no funciona.

Un magistrado secuestrado

Sin importar la postura de tranquilidad y serenidad fingida, no se puede negar que el régimen se comporta como una bestia herida: ataca en respuesta al pánico que siente por cualquier movimiento. ¿Miedo a la domesticación o al sacrificio?

Un magistrado secuestrado ha sido la última mordida que ha realizado el régimen, una respuesta directa al rechazo a su designación por la Asamblea Nacional.

Los hechos interesantes no residen en la detención, sino en el contexto de la situación actual de los Poderes Públicos. En las últimas semanas, ha habido dos designaciones importantes entre esta guerra interna entre instituciones: Los magistrados por la Asamblea Nacional y la Vicefiscal por el Tribunal Supremo de Justicia.

Dos ejemplos perfectos del choque que existe en el país, pero el hecho se fija en la diferencia entre los comportamientos ¿quién es realmente ilegitimo? ¿Quién se esconde en una maleta para ingresar a un edificio o una autoridad que solo transitaba por una calle?

444

El Sebin y los Tribunales militares son los brazos que ejecutan y castigan, son el resultado de un proceso que se burla de los Derechos Humanos y escriben con tinta indeleble la palabra “dictadura” en la historia de nuestro país.

Muchos lideres, dirigentes y militares fueron asediados y encerrados solamente por el hecho de hacer escuchar su voz, una voz que posiblemente maneje las necesidades de toda una sociedad que clama un cambio positivo.

El régimen no puede esperar que el pueblo lo reciba con rosas de victoria, tras 18 años llenos de odio, rencor y un falso nacionalismo; se entiende que el rechazo del pueblo venezolano se haga notar, dentro y fuera de nuestras fronteras.

Aquellas 444 celdas llenas de libertad no pueden ser silenciadas por ningún ente, el gobierno sabe la verdad del grito: Solo es molesto para quien lo escucha y liberador para quien lo hace.

¡Temblad, porque el pueblo grita libertad!

David Gallardo

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