Villasmil: “Si te enfermas ahora en Venezuela, eso es problema tuyo”

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(A Todo Momento) — El médico internista y profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV) Gustavo Villasmil, se encuentra realmente alarmado por la gran crisis sanitaria en el país que estimula la reaparición de enfermedades endémicas. Reseñó ProdaVinci

¿Cuáles serían las causas de que las enfermedades endémicas, erradicadas en el pasado, estén reapareciendo en Venezuela?

Los grandes planes urbanos, desde Rotival en adelante, de alguna manera, estaban pensados para hacer de la ciudad no sólo un espacio funcional y estético, sino de sanidad. Mi generación es tributaria de la vacuna, del antibiótico, de la anestesia quirúrgica, así como de los planes de electrificación y de acueductos nacionales. Pero la generación de mis abuelos no, se infectaba y moría. Esas condiciones, que hacían de la ciudad un espacio de sanidad en Venezuela, se han ido perdiendo de manera evidente.

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¿Se han ido perdiendo por qué se abandonó ese concepto o por qué la infraestructura colapsó?

Se han ido perdiendo en la medida en que el fenómeno urbano se ha ido degradando. En la misma medida en que las ciudades, por ejemplo, se convirtieron en un espacio de inseguridad o dejaron de ser un espacio para el solaz, entonces la gente huye cada vez que hay un asueto. La ciudad fue enfermando y se convirtió en un espacio propicio para el contagio. Uno de los principales brotes de trasmisión enteral de la enfermedad de Chagas, valga decir que a la persona no la pica el chipo en la selva, sino que se toma un jugo donde viene ya el parásito, se dio en Chacao; otro en San Juan de los Morros. ¿Por qué ocurre eso? Lo decía Darcy Ribeiro: El subdesarrollo es coherente. Un tipo que prepara un guarapo en la calle. No hay sanidad pública, no hay control de alimentos. El Estado no tiene capacidad para ocuparse de eso.

Aquí hay una suerte de reivindicación de la economía informal, con estos operativos “a cielo abierto”, a partir de los cuales se maneja la distribución de alimentos. Eso es lo que ha proliferado. ¿Qué consecuencias tiene eso?

¿Por qué pasa eso? Porque el chavismo se apalancó y, finalmente, encarna un discurso profundamente pre moderno. El agua potable, la luz eléctrica, son expresiones de la modernidad. Vamos a estar claros, a la gente le gusta bañarse con agua caliente y esterilizar los teteros de los niños. Eso para el chavismo es un tema menor… hasta que niños con diarrea llenan las salas de urgencia de los hospitales. Entonces, vacunas, antibióticos, ambulancias, hospitales que funcionan las 24 horas. ¡Ah! Esas son expresiones de modernidad, digamos, que nuestro país encarnó epifánicamente en América Latina. En 1956 la gente venía a ver el Hospital Universitario de Caracas. ¡Qué maravilla! Ahí operó (Christiaan) Barnard. Velo ahora. En la medida en que la modernidad se puso piche, ¿Qué emergió? Un conjunto de situaciones que a mí me dijeron estaban superadas y que si yo quería enterarme de ellas, tenía que leer historia. Ahora resulta que, en mi consulta clínica, tengo que tomar en cuenta ciertas variables.

¿Cómo cuáles?

Por ejemplo, ¿usted tiene contacto positivo de tuberculosis? ¿Usted trabaja como minero aluvional en el estado Bolívar, aun viviendo en Barlovento o en los Valles del Tuy? ¡Ah! Usted tiene un parásito malárico. La Venezuela de Marcos Vargas, aquella de Canaima, volvió, sobre todo en la Miranda profunda, porque el hombre, al quedar desempleado, se iba a trabajar al Arco Minero, a extraer unas pepitas de oro, no sé si se ganó unos verdes, pero con él vino el parásito malárico, que a mí me dijeron que había quedado muerto y enterrado después de la cívica epopeya de Arnoldo Gabaldón. Entonces, le tengo que decir a mis estudiantes que se lean Casas Muertas, Oficina Número 1, las novelas de Miguel Otero Silva, para que puedan entender una realidad que mi generación se educó pensando que estaba en la Historia, en la Literatura. No, ahora está en la sala de hospitalización.

También se están haciendo jornadas de vacunación “a cielo abierto” en varias localidades de Caracas. ¿Se puede vacunar a la población en la plaza pública?

Si tú tienes un programa que te dé los resultados esperados, no tienes que convocar a la población para que vaya a la plaza Bolívar. Pero no los tienes. Incluso, organismos que han sido obsecuentes con el gobierno, me refiero a la Organización Panamericana de la Salud, han dicho que Venezuela no hizo lo que tenía que hacer. Por eso, en las ciudades fronterizas como Boa Vista o Cúcuta, las autoridades están alertas, porque han llegado niños con sarampión. En esos países (Brasil y Colombia), no tienen ese problema, porque ellos si tienen programas que garantizan resultados predecibles y permanentes. Nosotros los abandonamos. Eso no es casual. Tiene una fundamentación política y ética. Ahora, que se activaron todas las alarmas, tienes que resolver la jugada en home, porque la epidemia viene corriendo las tres bases. No te sirve la retórica revolucionaria. Llegó la noticia de los niños que murieron por difteria en Guayana el 12 de octubre. Es decir, el Día de la Raza o de la Resistencia Indígena. Bueno, resistencia inmunológica no tuvieron esos niños.

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