Los grandes retos de la oposición venezolana desde el 5 de enero del 2016

(Cortesía Diario Las Américas)

La oposición “está obligada a mantenerse como unidad y como mayoría, y postergar todo elemento de desunión, que tiene siempre que ver con las apetencias electorales y presidenciales de cada quien”

No solo es “administrar” una victoria, frase que se ha repetido hasta la saciedad en las últimas horas. Se trata de legislar, controlar la actuación del Poder Ejecutivo, vigilar muy de cerca el uso de los recursos públicos, combatir la corrupción y proponer soluciones a los males que aquejan a los venezolanos.

Desde que se conocieron los resultados de las elecciones parlamentarias en Venezuela, la oposición es menos oposición. Con una mayoría de 112 diputados -2/3 de la Cámara- la Unidad Democrática gobernará la Asamblea Nacional en un periodo que promete conflictos en la arena política y penurias en el área económica para el país.

“La mayoría conquistada por la oposición permitiría iniciar el camino de la reinstitucionalización de Venezuela, la recomposición de sus poderes públicos, comenzando por dos nominaciones que en su momento fueron espurias: la de los rectores del árbitro electoral y la del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ)”, señala la consultora política Carmen Beatriz Fernández.

Fernández opina que el 6 de diciembre marcó un punto de inflexión en el país que tendrá consecuencias en el seno del oficialismo. “La diferencia en número total de votos fue muy alta, más de 2 millones y casi 20%. Eso hará que a partir de la derrota se genere una dinámica al interior del chavismo de búsqueda de culpables. Reconocerse como minoría será el primer paso para la convivencia y para la reconstitución del propio liderazgo interno”, acota la directora de DataStrategia.

La experta considera que el liderazgo del Parlamento debe enfocarse en crear una sociedad “más próspera en lo económico y más tolerante en lo político”. Para alcanzar la primera meta, estima que deben impulsar un viraje que supere el esquema impuesto por el chavismo. Para lo segundo, sugiere a la Unidad Democrática “comprender que la justicia no tiene que ver con la venganza y evitar repetir esos abusos de las mayorías que tanto cometió el chavismo”.

“En lo concreto, desde la nueva mayoría hace falta un gran pacto de Unidad con cinco aristas para destrabar el país: reinstitucionalización (Consejo Nacional Electoral y TSJ como temas más importantes), producción, seguridad,  trabajo (reconquistar el valor del salario) y libertades (presos políticos y libertad de expresión)”, resume la analista.

Puertas adentro, Fernández subraya que la oposición “está obligada a mantenerse como unidad y como mayoría, y postergar todo elemento de desunión, que tiene siempre que ver con las apetencias electorales y presidenciales de cada quien, para concentrarse en las urgentes demandas de un país que vive la más espantosa de las crisis”.

Tan sencillo como difícil

Antes de especular sobre posibles modificaciones o enmiendas a la Carta Magna, el profesor Carlos Raúl Hernández indica que la bancada de la Unidad Democrática debe buscar que se respete y cumpla la Constitución de 1999.

A su juicio, el voto popular convirtió a la AN “en el poder más sólido del país junto con la Fuerza Armada Nacional”. Desde esa posición de fuerza, apunta que la oposición “debe definir una nueva estrategia y reformar las leyes que entorpecen la economía, y proponer una política social moderna, con prestaciones sociales a cambio de que la gente aprenda a trabajar, como en la mayoría de las naciones de América Latina”. En una línea: “sacar al país de la condición de menesteroso y llevarlo a ser productivo”.

Al igual que Fernández, Hernández enfatiza la necesidad de reconstruir los poderes públicos, en especial el TSJ y el CNE, para “adecuarlos al mandato constitucional”, y promover el fin de los presos políticos y las persecuciones por razones políticas. “Otro paquete legislativo tiene que estar dirigido a fortalecer estados y municipios, una reforma descentralizadora”, acota el académico de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

“Ahora viene la política del diálogo y la negociación. Ejecutivo y Legislativo deben sentarse y encontrar un espacio para la cohabitación. Diseño de políticas económicas y compromisos políticos para volver al Estado de Derecho. Un gran desafío para ambos”, escribió en su perfil en Facebook la historiadora Margarita López Maya.

Como en todo proceso de cambios, el horizonte está lleno de dudas. “La oposición tiene desafíos tremendos. ¿Sabrá las prioridades de una ruta hacia la construcción de instituciones democráticas? ¿Reconocerá y respetará la todavía gran fortaleza política del chavismo? ¿Se mantendrá unida o empezaremos a ver el ‘pescueceo’ por ser el candidato presidencial? Lo primero de la AN de enero, la ley de amnistía. Si Maduro no la decreta antes, lo cual pongo en duda”, concluye López Maya.

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