Mujer que no podía tener relaciones sexuales fue madre

(A Todo Momento) — La historia de como una mujer no podía tener relaciones sexuales producto de una rara enfermedad crónica llamada vaginismo, que hace  que su vagina se cierre cada vez que intenta hacerlo, que afecta a 2 de cada 1.000 mujeres en el mundo, según el Centro de Sexualidad Femenina de la ciudad de Nueva York.

Su caso se ha hecho viral ya que pese a su padecimiento, Revati Bordawekar, la chica de la que te hablo, cumplió su sueño de ser madre.

Según varios diarios internacionales, Revati Bordawekar le dijo a su marido de su condición, hasta la noche de su boda.

Revati supo que tenía vaginismo desde los 22 años cuando intentó usar por primera vez un tampón.

Relató, que cada vez que intentaba insertar el producto de higiene femenino, su mano comenzaba a temblar y la abertura vaginal se cerraba.

Sin embargo, la mujer y su marido intentaron tener relaciones sexuales, pero no lo lograron; la última vez que lo intentaron fue a principios de 2018, pero fue una tortura.

Tras ello vino una crisis profunda. A él le costaba entender lo que le sucedía a ella. Ella no sufría pero no sabía que padecía una afección y ninguno de los dos se animaba a ir al médico.

“En ese momento no me sentía lo suficientemente cómoda como para buscar atención médica o incluso para hablar sobre lo que estaba pasando”, contó.

Explicó que optó por patear el problema para adelante: “Aunque tenía dudas sobre lo que me pasaba, simplemente decidí dejarlo para el futuro y ver cómo iban las cosas”.

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Revati Bordawekar encontró que su sufrimiento se debe a una afección llamada vaginismo y empezó a probar con distintos tratamientos.

Pero un día se animó y se sentó a hablar con él sobre su “profundo miedo” de lastimar su área íntima. Él aceptó y dijo que deberían “dedicar tiempo a conocerse”.

Bordawekar se hizo cargo de lo que le pasaba. Asumió que no era normal y comenzó a buscar información. Encontró que su sufrimiento se debe a una afección llamada vaginismo y empezó a probar con distintos tratamientos.

Primero se le pidió que probara con los famosos juegos previos al acto sexual, que bebiera vino e incluso que usara una crema para adormecer la zona y así ayudarla a tener su deseada “primera vez”. Sin embargo, ninguno de los consejos funcionó.

Los médicos cortaron quirúrgicamente el himen de la señora Bordawekar y la dilataron, con la esperanza de que superara la enfermedad, pero tampoco ayudó.

Ella soñaba con ser madre, estaba desesperada por tener hijos y decidieron probar un tratamiento de fertilización in vitro, que es intrusivo, y tuvo éxito en su segundo intento, en mayo de 2018.

“Cuando finalmente tuvimos nuestra primera prueba de embarazo positiva, no lo podía creer. Sentía que no era real y lloré de emoción. Ese día que estuvimos esperando tanto tiempo finalmente estaba aquí”, relató Bordawekar.

Pero el embarazo no fue sencillo. Comenzó a sufrir sangrados y al consultar con el médico se le informó que necesitaba una ecografía vaginal, que requiere la inserción de una sonda. Otra vez su afección lo complicaba todo.

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Fue un sufrimiento pero logró superarlo. Antes de comenzar el estudio Bordawekar pidió que dos miembros del personal “la tomen de las manos” y “le controlen los pies”, el médico prometió insertar la sonda lentamente. Pudo realizar el estudio y tal vez allí haya encontrado la solución a su problema.

Su partera se dio cuenta de que, si se realizaba lentamente, Bordawekar podía tolerar que le tocaran la vagina y le preguntó si quería intentar un parto natural en lugar de una cesárea.

“Asistimos a una serie de clases sobre preparación para el parto que poco a poco me hicieron animarme a al menos a intentar el parto vaginal”.

Finalmente el sueño se hizo real. Dio a luz a la pequeña Eva en febrero pasado, después de 48 horas de parto. Ella reveló que pidió cinco minutos para prepararse antes de comenzar a empujar.

Soy Carmín

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