La verdad, el problema de la dictadura por Francisco Paz

(Redacción A Todo Momento) “Es la verdad, estúpido”, cabría decir hoy parafraseando a James Carville, aquel estratega que puso en boga la frase que se haría famosa en la campaña de Clinton, al referirse a la economía americana de finales del siglo pasado. Sí, la verdad que fluye de hechos que son incontrovertibles, que resplandece y se hace incuestionable. La verdad que es indispensable para que pueda haber libertad.

El problema es la verdad de revelar las cifras de inflación, de secuestros, de homicidios y de todo lo que esconden. Es revelar, o impedir que averigüen cómo, con una tasa de cambio de 10 bolívares por dólar, una caja de productos de primera necesidad para una familia, debe ser pagada en 10.000 bolívares, o 1.000 dólares que es lo mismo. Clap, clap, clap a quien lo explique, sin que salte el relámpago de los sobreprecios y las coimas. Tómenlo como quieran, pero las cajas de comida serán mejor recibidas que los aplausos, en medio de la hambruna que mantiene a miles de venezolanos hurgando en la basura para comerse algo.

Es la verdad de contarnos. No quieren elecciones en el país, porque resplandecerá la verdad de la mayoría. Y otra vez, para impedir que nos contemos, acuden a la prestidigitación de los trámites inventados y a toda clase de violaciones de la Constitución y las leyes. Desde que cerró el año 2016 sin que se efectuaran las elecciones regionales, se llenó el formulario para poder llamar a esta cosa que le sucede a Venezuela dictadura en propiedad. Hoy procuran mantener ese estatus, ilegalizando a los partidos políticos, e impidiendo cualquier proceso electoral que deje escapar la verdad del rechazo que los habitantes de esta tierra de la desgracia chavista les profesan.

La suspensión de las elecciones estudiantiles en la UCV es una muestra más de que el temor a que se sepa cualquier verdad hace tambalear las bases desgastadas del totalitarismo embaucador que arruinó a Venezuela. No cabía esperar otra cosa porque la universidad es, en esencia, pluralidad, discusión y democracia. Y eso lleva a la verdad.

No creo que deba explicar mucho por qué CNN es también el problema. El problema son las verdades que nos cuenta CNN. Como lo eran las verdades de RCTV, NTN24 y el sinfín de emisoras de radio que han ido clausuradas. Es la mordaza con la que se cree que se va a detener el flujo de verdades que los acorrala, porque el drama de quienes se han apoyado en una formidable maquinaria de mentiras es vivir tratando de impedir que se sepa una sola de las verdades que ocultan. Lo peor de todo es que quisieron acudir al expediente de matar al mensajero, pero en el mundo de hoy, ese que llaman cybermundo y que ha crecido más que el propio globo terráqueo, el mensajero no muere tan fácil.

Vale la pena, sí, tratar de encontrar una explicación para haber asumido tan alto costo. No me sorprende que hayan querido pagar con CNN algo que contra El Aissami hizo el gobierno de Trump que, dicho sea de paso, también le tiene ganas a CNN por haber puesto en el tapete la relación de los asesores de campaña del hoy presidente de Estados Unidos con la inteligencia rusa, y cuya denuncia forzó la renuncia de un cercano asesor de seguridad americano esta semana. La dictadura venezolana prohíbe a la TV por cable que difunda a CNN mientras le dice a Trump que quieren una buena relación con su gobierno. ¿Herodes con la cabeza del Bautista en una bandeja de plata? Nunca hubiera pensado que, más allá de las muertes de infantes por desnutrición, que son parte de la cara más horrible de la tragedia que vivimos, el chavismo procurara tanto parecerse a Herodes.

Y por más que me esfuerzo para encontrarle el ángulo que me permita entender cómo es que las sanciones del Departamento del Tesoro de Estados Unidos contra un individuo, son un problema de todo un gobierno, no lo encuentro. A menos que, claro está, el equipo que conforma ese gobierno sepa que se va a decir lo que no quieren que sepamos si no lo tratan como un problema de todo el gobierno. De no ser así, el problema de El Aisammi tiene que resolverlo él, así como se dispone a hacerlo Michael Flynn en Estados Unidos, luego de que CNN reveló que trató con agentes rusos. Es comprensible que El Aissami tenga un razonable temor a comparecer por ante las autoridades norteamericanas, pero bien podría intentar una querella contra los funcionarios de la Embajada de Estados Unidos de América, en la comodidad de los tribunales venezolanos por lo que pudiera tener derecho de pensar que es una difamación, por haber afirmado en las redes sociales que cometió un delito que no habría cometido, según se le entiende de lo que ha dicho hasta ahora. Claro está, debería tomar en cuenta el probable escenario de que el acusado se defienda con pruebas. Y, como queda claro, el enemigo es la verdad.

En una dictadura no puede ser de otra manera. La verdad es requisito indispensable para que pueda existir libertad. Ambas cosas no pueden coexistir, porque la libertad es el veneno de las dictaduras. Y recuperando la libertad también saldremos de esta que es la peor de todas. A la dictadura solo le vale velo, mordaza y represión, para que no lo logremos, para detener por un tiempo lo irremediable. Y como dice Serrat, “… la verdad lo que no tiene es remedio”. Va de suyo que hablo de aquí y de ahora.

@Francisco_Paz_Y

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