Las grandes historias se leen desde el rostro

Imagen cortesía de Internet

(Redacción A Todo Momento) Ella es Rosa Pérez, tiene 44 años, y es comerciante. “Trabajo en un colegio como auxiliar administrativo, aquí en El Observatorio, 23 de enero”, dijo Rosa. “Tú sabes que como estamos viviendo una situación difícil, a pesar de que tengo un ’10’ y un ’25’ (quincenas), tengo dos hijas y un bebé de un año, y por una idea de otro señor, hablé con el papá del bebé y nos preguntamos por qué no nos poníamos a vender jugos, y así resolvíamos cualquier otra cosa que necesitáramos, y de ahí nace la venta de jugos, hace 8 meses ya”, contó. “En realidad a mí la gente me trata bien; ya tenemos clientes que siempre vienen. Depende de cómo tú también trates a las personas. Tratar con el público no es fácil, pero hay que saber cómo tratar a la gente, porque no vas a estar con una cara, ‘un cañón’, respondiendo mal, no, siempre hay que tener como la habilidad; la habilidad de la alegría, diría yo”, dijo sonriendo. “Sueño con montar un negocio para el futuro de mis hijas. Pienso que cuando salga jubilada en cuatro años, podré montar una funeraria, porque son cosas que uno no va a perder y vas a ver la plata, porque nos estamos muriendo todos los días, y todos los día va a haber un servicio”. “Habrá gente que porque no le gusta ver ojos bonitos en cara ajena, dirán: ‘esta está loca, en vez de montar otra cosa va a gastar los reales en eso’, pero habrá otros que me darán su apoyo. Yo pienso siempre en el futuro de mis hijas”, dijo con seguridad. “Los valores están por el piso; lo ves con tus mismos compañeros. No hay respeto; no hay amor; no hay sinceridad; ya eso se acabó en este mundo que estamos viviendo. Yo no; yo siento que soy una persona muy sincera, pero he vivido cosas donde he entregado demasiado y de repente todo se te derrumba por gente que va en contra del mundo”. “Para rescatar los valores, tenemos que cambiar la mentalidad, porque ahora todo se ha vuelto un interés, y para tener un buen valor, no puedes ser interesado”. “Este es un país querido; somos venezolanos, pero la verdad es que ahorita estamos…”. “Es impresionante cómo ha cambiado nuestro país”, culminó Rosa para seguir vendiendo jugos.

Foto y texto : Donaldo Barros.

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