Justicia divina

Artículo de opinión.-

(REDACCIÓN ATM, Agencia de Noticias)

Justicia divina

Según Diosdado: “Nieves es un mafioso y traidor”. La referencia está dirigida al ex fiscal que acaba de hacer públicas sus artimañas, argucias y asqueantes maniobras para enjuiciar y condenar a personas inocentes. Nadie le preguntó al eminente presidente de la Asamblea Nacional qué opinaba del tema. Tampoco estaba obligado a dar tal declaración en razón de su cargo. Pero como trasluce la expresión latina Lupus in fabula, hablando de él, llega y se asoma.

Yo no sé si lo traicionó el subconsciente pero nos otorga un material precioso para una clase de lógica. Planteemos el punto en orden natural a lo que se ha dicho. ¿A cuál mafia se refiere? Me imagino que la agrupación delictiva en la que se inscribe el verdugo arrepentido es la de los fiscales corruptos que para cubrir sus actividades se dedican a complacer los pedimentos del poder político. En pocas palabras, a la misma situación narrada tan gráficamente por el señor Nieves. Será traidor pero no miente en este punto.

Ahora bien, todos sabemos quién fue el denunciado como capo di tutti capi en ese esquema de corrupción. De manera que la expresión “mafioso” puede ser un ataque velado contra las altas autoridades nacionales; léase Maduro, Luisa Ortega o contra él mismo. Evidentemente, aun para seres desquiciados, desequilibrados o imbéciles, esta conclusión no tiene sentido. Sería actuar contra sí mismo; inclusive, podría materializarse el delito de vilipendio. Entonces el tema de la mafia es como mencionar la soga en la casa del ahorcado. Ese no debe ser el sentido de lo afirmado.

Pero sigamos desnudando los silogismos. La palabra traidor viene del latín traditor, -oris. Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua tendría cuatro sentidos: 1. adj. Que comete traición. U. t. c. s.; 2. adj. Dicho de un animal: De reacciones imprevisibles. Este caballo es muy traidor; 3. adj. Que implica o denota traición o falsía. Saludo traidor. Ojos traidores; y 4. adj. Que es más perjudicial de lo que parece. Inmediatamente surge la duda: ¿Cuál de las hipótesis procede?

Una adjetivación se corresponde con un nombre concreto. Ese es el punto que quiero destacar en la excelente declaración de Cabello. Si alguien traicionó es porque otros que estaban con él fueron o se sienten traicionados. Solo los socios, amigos o cómplices pueden utilizar el argumento de la traición. Nieves ha alegado que era un subordinado que seguía instrucciones. Él tenía superiores y compañeros de peripecias. Solo ellos lo pueden calificar de traidor. Eso sin dejar de indicar que estos bichos son siempre animales traicioneros, con el perdón de las bestias, tal como indica el R.A.E.

Esto nos lleva a otro colofón. ¿Nieves traicionó a López y a sus otras muchas víctimas? Algo tan absurdo que no hace falta refutación. Menos aún que ellos, me refiero a las víctimas no a los victimarios, sean miembros de una mafia. Quizás se inscriban en una cofradía, porque los que sufren se hermanan más en el dolor, siguiendo la palabra: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, pues ellos serán saciados… Bienaventurados aquéllos que han sido perseguidos por causa de la justicia, pues de ellos es el reino de los cielos”. Pero lo de constituirse en mafia desde la prisión… sólo los amigos pranes de la madama fosforito.

Esta argumentación lógica es tan elemental que hasta un juez honesto (Sic) de la República podría utilizarla en el supuesto negado de que se abriera una investigación contra Nieves y otros miembros jubilados de la mafia que iniciaron Velásquez Alvaray y Aponte Aponte. Me gustaría oír una explicación coherente de la ciudadana fiscala sobre las razones que le impiden imputar a la mafia denunciada. Si se siente involucrada, podría inhibirse y con ella todos sus subordinados denunciados.

Quiero confesarles que no cesó de valorar al Velásquez Alvaray y Aponte Aponte. Sus inconmensurables aptitudes lo han llevado a un lugar en que, estoy seguro, ni él mismo soñó estar. A mi deslumbramiento ahora se incluye el asombro de conocer su sed de Justicia. Lo apoyo abiertamente en la consecuencia necesaria de sus dichos; si el intervino para denunciar al mafioso-traidor debe ser consecuente con su acción. El siguiente paso debería ser que él se activara para requerir la extradición de Nieves, Velásquez y Aponte y que estos sean juzgados por el mismo sistema judicial que crearon. Sería un acto singular de Justicia divina. Porque tarda pero llega.

31-10-2015
TULIO ALVAREZ/[email protected]

@tulioalvarez

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