El cambio siempre va, por José Luis Pirela

El fracaso del diálogo ha sido utilizado para crear dispersión, intriga y desesperanza. El Gobierno juega al caos, dictaminado por el formato cubano, en función de lucir: que es imposible salir de ellos. Incumplieron deliberadamente los acuerdos para mostrarse hegemónicos, cuando están como quien silba a la medianoche al pasar por el cementerio para darse animo, cuando realmente lleva los pantalones mojados.

El cambio en Venezuela es un sentimiento mayoritario, con condiciones objetivas y subjetivas, que hacen indetenible la construcción del rumbo hacia la democracia y el progreso. Todas las acciones de este Gobierno son inconsistentes, no atacan los problemas estructurales de fondo. Sus pañitos calientes: carnet de la patria, bolsas clap y otros, no funcionan, son un espejismo para sostenerse un tiempo más en el poder. ¿Dónde están las misiones, los multihogares, el plan de seguridad, las inversiones y otras promesas? Son una cháchara burda de Maduro que ya nadie cree.

Este Gobierno no tiene con que garantizar su permanencia. En las Fuerzas Armadas hay tanto deterioro y descontento como en la población civil –nadie debe confundir a un grupito de Generales ladrones con toda la institución.

La persecución contra los medios de comunicación libres y la autocensura de cobardes y farsantes ha sido sustituida por las redes sociales, por lo cual sus desastres no pueden ser silenciados.

El cambio en Venezuela va, porque el “status quo rojo” esta cada vez más aislado en la Comunidad Internacional y existe una recomposición en la geopolítica mundial que ya está en marcha. El formato cubano ha trabajado en romper la lógica de la vida nacional, pero la sabiduría de la sociedad venezolana es capaz de sobreponerse frente al abuso, la represión, la manipulación y las cadenas del hambre.

Es menester entender que las fuerzas políticas de oposición asumamos autocríticamente la urgente necesidad de asumir definiciones estratégicas en función del cambio. La Mesa de la Unidad debe trazar una ruta coherente que entienda las demandas sociales de la nación, dotándose de un plan de lucha que rompa el esquema de competencia entre los partidos y las candidaturas presidenciales, comprendiendo el valor sinérgico de la Unidad y admitiendo que solo nadie puede tener éxito.

Nuestro país tiene reservas morales en todas partes: iglesias, estudiantes, educadores, médicos, gremios, empresarios, trabajadores, sindicatos, universidades, partidos políticos y otros.  Estas fuerzas sacaran al país de la confusión, la inacción y la desesperanza. No todos los procesos son iguales, el cambio ya comenzó: caídas, errores u omisiones nos golpean, pero no estamos derrotados. La razón y la fuerza están del lado del cambio, nada podrá detenerlo. La esperanza está más cerca de lo que muchos imaginan.

Diputado a la AN por San Francisco-Zulia

@Joseluispirelar

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