Su padre la maltrataba, 50 años después descubre el por qué y queda en shock

(Redacción A Todo Momento – Vía Esplota) Helen Edwards, una mujer nacida en la localidad de Tyneside, en el Reino Unido, fue maltratada por su padre de pequeña, tanto física como psicológicamente, pero después de 50 años descubre la razón de esto.

Helen nunca pudo haberse imaginado el secreto que sus padres le ocultaron desde que nació, asimismo, estaba Jenny Lee Smith, una chica que vivía cerca de la casa de Edwards, pero tenía una vida muy diferente a la de Helen, pues sus padres la trataban muy bien, aunque ella tampoco conocía un secreto de su familia.

Cuando cumplió 14 años su vida cambió; resulta que ella salió con sus primas a jugar fuera de su casa y una de ellas le tenía celos y le dijo que no podía jugar con ella. Así que Jenny preguntó la razón y su prima le respondió que porque era adoptada.

Tras esa declaración, Jenny regresó a su casa entre sollozos a comentarle a su madre lo que había pasado. Así fue cómo se enteró de la verdad, sí, fue adoptada cuando tenía seis semanas de nacida.

Esto llevó a Jenny a la idea de conocer a su familia biológica, sin embargo, tuvo que esperar mucho tiempo para poder conversar con su progenitora, quien luego le relató que quedó embarazada de ella y Helen, pero que por motivos económicos tuvo que tomar la decisión de dar a una de las niñas en adopción. La madre le pidió que no le dijera nada a Helen.

Pero, un año después su madre falleció y tomó la decisión de buscar a su hermana, a través de ‘Genes Unitad’, un sitio para encontrar parientes perdidos. Fue así cómo Helen, quien desconocía el secreto, recibió un correo electrónico con un mensaje bastante peculiar: “Estoy segura de ser tu hermana”.

En 2007 las hermanas lograron encontrarse, y para asegurarse de todo se hicieron pruebas genéticas, descubriendo que ambas no eran hijas de aquel vil maltratador, sino del padrastro de Jenny.

Resulta que su madre biológica había cometido adulterio, lo que explicaba la adopción y el mal carácter del padrastro de Helen.

La verdad es que las hermanas nunca estuvieron tan separadas, sólo que desconocían una gran verdad, una verdad que cambió sus vidas, pues tal como dijeron ellas: “Hemos resuelto el mayor misterio de nuestras vidas, casi por casualidad”.

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