Mira por qué te dan tantas ganas de fumar cuando bebes

Incluso a los que no fuman les provoca hacerlo cuando beben. El cigarrillo y el alcohol van de la mano y se necesitan dentro del cuerpo por contradictorios que sean en sus características.

Compadre, usted viene a mi finca con dos mujeres, una bolsa de hielo, dos botellas de ron y dos de Coca-Cola, música y dos paquetes de Doritos, ¡¡¿¿Y NO TRAJO CIGARRILLOS??!!

Beber sin fumar es casi imposible para quienes ya han probado la mezcla. De hecho quien escribe no puede imaginar una copa de vino tinto o una cuba libre sin Marlboro Rojo. Es la combinación perfecta para los entendidos: como el tomate y la mayonesa, como caviar y el vodka. Pero no sabemos por qué. O al menos no lo sabíamos antes de dar con los siguientes datos que hemos decidido compartir con usted a continuación.

La nicotina se descompone

Nuestro cerebro tiene ganas de fumar porque sabe que así le vas a suministrar una dosis de nicotina. Cuando vas borracho, el alcohol que tienes en la sangre descompone la nicotina, por lo que tu cuerpo tarda menos en pedirte más. Es una de las razones por las que sientes la ansiedad de fumar más.

Fumar para estar despiertos

El alcohol es una droga sedante, que nos induce al sueño. En cambio, la nicotina es un estimulante, por lo que el hecho de echarnos un cigarro a la boca nos ayuda a equilibrar los efectos de las cervezas y cubatas y así mantenernos despiertos.

Estás creando un hábito

Funcionamos en base a costumbres. Si cada vez que bebes, fumas, estás creando un hábito que hará que quieras consumir nicotina cada vez que tomas alcohol.

Recaer en el vicio

Existe una relación entre fumadores y consumo de alcohol: si bebes tienes tres veces más posibilidades de fumar. Además, si estás intentando dejar el tabaco, es aconsejable que te alejes del vaso por un tiempo, ya que tus opciones a conseguirlo se reducen drásticamente.

Ataque al hígado

Mucha gente sabe que cuando bebemos estamos haciendo daño al hígado, porque se encarga de metabolizar y descomponer el alcohol. Es por ello que no se recomienda consumir más de dos cervezas o vasos de vino al día. Sin embargo, la nicotina puede ser incluso peor para este órgano, provocándole graves daños. De hecho, no existe un consumo seguro de tabaco, cualquier dosis puede ser dañina. El fumar hace aumentar las proteínas inflamatorias conocidas como citocinas, y provoca hepatitis crónica y cirrosis.

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