“Lo que me traje de Colombia, relato de un venezolano”

(Redacción a Todo Momento) El domingo comenzó a las 3 de la mañana con la emoción, si emoción de saber que íbamos a comprar a Cúcuta, era diferente esta vez, esta sacada de la cama a horas en que la mayoría aún duerme era feliz porque sabía exactamente para donde iba, sabía que todos los productos iban a estar allí y sabía que iban a alcanzar, muy diferente de mis madrugadas de los lunes, que es el día en que el Gobierno de Venezuela decidió que puedo comprar, esas madrugadas son apesadumbradas, cargadas de impotencia y de incertidumbre ¿para dónde voy? ¿será que voy para Makro o para la Gran Parada? ¿y si en el Garzón sacan algo que necesito? ¿y si no sacan nada? ¿y si voy a la Gran Parada y se forma el merequetengue que ya es común que se forme? ¿y si no alcanzo a comprar? Lo que he pasado en las colas da para muchos escritos más, pero ese no es el tema de hoy, el tema de hoy es que a las 7:00am estábamos sobre la línea que divide a Colombia de Venezuela, un policía con un megáfono nos decía “BIENVENIDOS A COLOMBIA”, que mantuviéramos el orden, que todos íbamos a pasar, que diéramos prioridad a los de la tercera edad, mientras un dron nos grababa desde lo alto y las personas saludaban alegres a la cámara, en esa espera, en esa multitud escuche a un señor que contaba que venía desde Caracas, que si le alcanza come una vez a la semana carne y que desayunaba, almorzaba y cenaba arepa, pero que últimamente ya no cenaba porque la harina Pan los bachaqueros la tenían a 2500 y no le alcanzaba.

Finalmente pudimos pasar, nos esperaba un pasillo de personas colombianas vestidas de blanco, bomberos, todos nos daban los buenos días y nos decían “bienvenidos a Colombia” al finalizar de este largo pasillo humano, veíamos una guardia de honor, formada por hombres de traje verde y elegante que nos daban la bienvenida y nos aplaudían, se escuchaban gritos de “viva la libertad” y se veían personas llorando, una de ella mi madre, que no pudo contener las lágrimas, para ser sincera yo poco los podía mirar a los ojos, en mi mente están grabadas las imágenes de los colombianos cruzando el río con las pocas pertenencias que les dejo sacar la guardia venezolana de sus hogares antes de demolerla, ¿cómo un país puede ser tan noble? Creo que todos se preguntaban lo mismo porque escuche muchos comentarios del tipo “miren como ellos nos reciben y nosotros como los expulsamos de Venezuela” me pregunte: “si Colombia fuera quien nos hubiese expulsado así de su país, nosotros tendríamos la humildad de recibirlos igual?” no lo sé…

Al pasar la Dian, estaban las personas del supermercado Éxito, nos indicaban que había buses que nos podían trasladar de forma gratuita hasta el supermercado, una vez montados en el bus, nos regalaron chupetas y catálogos con ofertas, aunado a eso un señor muy amable nos explicaba cuáles eran las mejores ofertas en papel higiénico y harina Pan.

Una vez llegamos al Éxito sonaba el himno de Colombia y nos regalaban café con azúcar a todos, no endulzado con panela, no cerrero “porque no hay azúcar”, un café normal como en el resto del mundo.

Pasamos tres horas en el super y yo sentí que fue media hora, caminamos todos los pasillos, habían tantas marcas, tantas opciones para escoger! Los vendedores nos ayudaban a ubicar los productos y entre venezolanos nos ayudábamos a encontrar las mejores ofertas. Fui al baño del super y me entristecí al ver mi sorpresa al ver que había papel higiénico, intente recordar cuándo fue la última vez que vi papel higiénico en un baño público de Venezuela y no pude, ¿cuántas cosas más que son normales he olvidado y no me he dado cuenta?

Ya de regreso en el puente que seguía abarrotado todos íbamos contentos, llegamos a San Antonio y retornamos a casa. En el bus todos hablaban de como todo sale más barato en Colombia aún con el cambio al precio que esta.

Me traje de Colombia: el dolor de mi pueblo venezolano, la necesidad reflejada en los ojos de cada persona que cruzaba ese puente, las lágrimas de tantas personas, la impotencia de ver lo que tenemos que hacer para poder comer, me traje como lección la nobleza demostrada por los colombianos, me traje amor y ganas de atender a cada persona como nos atendieron ayer los colombianos!

Y me quedo con una profunda preocupación, esta mañana a las 6:00am mi mamá veía el canal del Estado VTV (la verdad no se para que lo ve, yo siempre le digo que no lo haga, pero cada quien es libre) en fin, escuche como el señor decía que la foto del puente abarrotado de gente era mentira, que no había pasado esa cantidad de personas, me preocupa ver como las personas que ven ese canal desayunan con semejante mentira, sé que lo que afirmaba dicho conductor era mentira porque estuve allá! Porque desde las 7 de la mañana hasta la 1 de la tarde que pase de regreso nunca vi que la afluencia de personas bajara, el puente temblaba y llegue a preguntarme si sería posible que se partiera por tener que aguantar a tantas personas cargadas de tantas emociones encontradas. ¿De dónde sacan la moral para hablar de los demás? ¿De dónde sacan la cara tan bien lavada para mentir de esa forma? De verdad que eso es preocupante, ver como se burlan de nosotros, ver como no tienen ningún reparo en mentir sabiendo que las miles y miles de personas que cruzamos ayer la frontera sabemos que todo lo que dijo esta mañana en VTV era mentira, pero a él parece que no le preocupa, en fin, los que aún tienen capacidad de discernimiento y dudan ante las cosas, sigan así, cuestiónense y no se crean nada de lo que oyen por ese canal!.

Gracias Colombia por recibirnos de esa manera tan hermosa.”

Anónimo

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