Historias de un vecino, Barquisimetano en Panamá

(Redacción a Todo Momento) Él es Darío Rodríguez, tiene 20 años, y es estudiante de diseño gráfico. “Soy de Barquisimeto. Hace un año que me vine a Panamá. Estudié diseño en Yaracuy un año, pero lastimosamente no pude seguir por la situación del país, y por eso me vine”, explicó Darío.

“Me toco venirme –como decimos allá– a ‘guerriá’. Aquí la vaina no está fácil; emigrar no es fácil. Tengo que limpiar oficinas y centros comerciales, vender agua y refrescos en el semáforo, para poder pagarme los estudios y mantenerme”.

“Siempre me ha gustado el diseño. De chamo, tú sabes, el arte, hacer grafitis en las calles; de hecho me gusta ilustrar burda; me gusta el realismo. También me gusta el tatuaje, y ya estoy empezando a rayar; aquí me pude comprar mis máquinas”, explicó.

“Estar lejos de mi casa es rudo, ¿oíste? Mucha gente busca emigrar, pero no todos lo logran; se van con diferentes sueños y caminos, pero al emigrar no se imaginan lo que se pueden encontrar. Yo me vine con la mente de salir adelante por mí, mi hermana, y mi mamá; es más que todo eso. Mi mamá dio todo por mí; ahora es el momento de yo darlo todo por ella”. “Mi sueño es ver a mi mamá feliz, coño, graduarme, y ser alguien en la vida”, dijo conmovido.

“¿Un consejo?, no importa quién seas; no discrimines a nadie. Todos venimos del ser humano; somos seres humanos; somos iguales. El hecho de que alguien venga en BMW, y yo está vendiendo agua en la calle, no nos hace diferentes. Si tú me ayudas a mí, algún día yo podré ayudarte a ti”, concluyó Darío.

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