Verdadero rostro del “Ché” Guevara: Campos de concentración contra homosexuales

(A Todo Momento) — La juventud LGBTI enamorada con conceptos de izquierda viste con “orgullo” camisetas con el rostro del “Ché” Guevara, pero la historia tiene una versión cruel sobre la forma de pensar del fallecido comunista.

Por Manuel P. Villatoro | ABC de España

La revolución cubana orquestada por Fidel Castro logró algo que el ministro de propaganda nazi Joseph Goebbels anheló durante toda la Segunda Guerra Mundial: conseguir grabar a fuego una idea en la mente de la sociedad. Si el germano intentó (sin lograrlo) que el mundo viera a Adolf Hitler como el héroe que liberaría a Europa del yugo judío y de las viejas potencias europeas, los barbudos que se alzaron contra Fulgencio Batista hicieron -casi sin pretenderlo- que uno de sus guerrilleros más controvertidos, Ernesto Guevara, pasara a la historia como el símbolo del buen y racional combatiente. Tanto es así que, en la actualidad, su semblante luce orgulloso en cientos de miles de camisetas de jóvenes y mayores. La realidad, sin embargo, es que poco tenía el Che de santo (y mucho de asesino).

Pero los símbolos es lo que tienen, que es imposible extirparlos a golpe de realidad histórica una vez que se han introducido en el imaginario colectivo. El ejemplo de ello fue la pasada celebración del Día del Orgullo Gay, donde pudo verse a varios manifestantes luciendo orgullosos camisetas con la cara del Che.

Un error histórico sonrojante ya que, a pesar de lo que narra el mito, Guevara cargó en repetidas ocasiones contra los homosexuales al considerarles contrarios a su ideal de “hombre nuevo” (aquel que debía alzarse sobre el resto tras la revolución).

Por si fuera poco, el guerrillero llegó a tildarles de “pervertidos sexuales” y, con la ayuda del también homófobo declarado Fidel Castro, les persiguió y les internó en campos de trabajo.

Revolución contra los homosexuales

Entender el odio que la revolución cubana exudaba contra los homosexuales requiere retroceder en el tiempo hasta el siglo XIX. Así lo afirma Carlos Tejo Veloso (Vicedecano de Relaciones Internacionales de la Universidad de Universidad de Vigo) en su dossier “Nadando contra corriente: práctica artística y homosexualidad en la Cuba contemporánea”.

En sus palabras, los “grandes próceres de la patria” cubana contribuyeron a construir “un modelo de héroe asociado a un viril estereotipo de ideal masculino”. El mismo del que, poco después, bebieron Castro y Guevara. Uno de los primeros fue el escritor y político José Martí, quien, en su obra “Nuestra América”, identificaba al 2homosexual con un ser afeminado incapaz de construir una nación y lo definía como un inservible detritus del materialismo moderno”.

Martí, defensor de la heterosexualidad como medio para lograr aumentar la natalidad, fue uno de los ideólogos en los que, a partir de 1959, se basaron las políticas de los revolucionarios que arribaron a La Habana en 1959.

Aunque otros autores tampoco se olvidan de la influencia del machismo de la época, del estalinismo y del comunismo chino en esta mentalidad. Estos últimos, dos movimientos que consideraban la atracción hacia personas del mismo sexo como un signo de “decadencia burguesa” y de debilidad. Casi “un virus que irremediablemente excluye a la persona infectada de la construcción del proyecto revolucionario”, en palabras del propio Tejo Veloso. La investigadora Frances Negrón-Muntaner es de la misma opinión en su documentado “Mariela Castro, los homosexuales y la política cubana”.

En todo caso, lo cierto es que los castristas centraron sus esfuerzos en hacer que la sociedad viera a los “guerreros barbudos” como hombres viriles capaces de salvar la revolución; todo lo contrario que a los homosexuales.

“En la Revolución, la homosexualidad se consideraba una fase que había que superar si se pretendía cumplir con los objetivos marcados por el sistema”, añade el estudioso en su obra. Así lo corrobora también Guillermina Sutter Schneider, Asistente de Investigaciones del Centro para la Libertad y la Prosperidad Global, en “¿Eres gay? El Che Guevara te hubiera enviado a un campo de concentración”. Para Fidel y sus compañeros, atributos como la fuerza y la valentía (que creían tan necesarios en el nuevo régimen que organizaban) eran contrarios al ahora colectivo LGTB.

Homófobo declarado

A nivel particular, el Che consideraba la homosexualidad contraria a su ideal de “hombre nuevo” (el arquetipo de varón que, en sus palabras, debía alzarse sobre los poderes establecidos y sobre cualquier forma de dominio). Según el periodista Carlos Alberto Montaner, este debía ser “un obrero vigorosogallardotrabajadorpatriotadesinteresadoheterosexualmonógamo austero”.

Eso le llevó a considerar a los gays y a las lesbianas como unos “pervertidos sexuales” y (en palabras del investigador y escritor Cabrera Infante) “gente enferma” que debía dejar paso al mencionado 2hombre nuevo, políticamente sano y producto de la Cuba comunista”.

Otro tanto ocurría con el mismo Fidel Castro, quien, en varias entrevistas, sostuvo la incompatibilidad del homosexual con el grupo revolucionario que dirigía: “Nunca hemos creído que un homosexual pueda personificar las condiciones y requisitos de conducta que nos permita considerarlo un verdadero revolucionario, un verdadero comunista. Una desviación de esa naturaleza choca con el concepto que tenemos de lo que debe ser un militante comunista”.

No obstante, la profesora de la Universidad de Warwick Stéphanie Panichelli-Batalla es partidaria en su libro “El Testimonio en la Pentagonía de Reinaldo Arenas” de que, en realidad, la pareja de dirigentes solo despreciaba a los gays que “rechazaban su naturaleza masculina” y tenían una forma de ser afeminada.

En todo caso, donde se puede ver el odio del régimen castrista hacia los homosexuales es en la represión que se organizó contra ellos en los años sesenta.

Así, el estado no tardó en considerar a los gays como detractores del nuevo gobierno y potenciales enemigos que se declaraban en contra de lo patriarcalmente normativo. En palabras de Tejo Veloso, las primeras detenciones de este colectivo se perpetraron “por los recién creados Comités de Defensa de la Revolución (CDR)”, un organismo civil de voluntarios que se infiltraban en los barrios y denunciaban “todas aquellas actitudes que pudieran ser consideradas antirrevolucionarias”. Poco después, los presos empezaron a ser internados en campos de trabajo.

Así lo confirmó el escritor, opositor y periodista Jacobo Machover a la cadena BBC en el año 2017. En sus palabras, se suele olvidar que fue el Che “quien creó el primer campo de trabajo de Cuba, que fue situado en la península Guanahacabibes”. Una prisión donde “metían a funcionarios o militantes del Partido Comunista que no habían cumplido con las normas” y que, a la postre, fue “el primer paso hacia los campos de trabajo forzado que hubo en Cuba en los años 60, tristemente conocidos como Unidad Militar de Ayuda a la Producción (UMAP)”.

Según sus declaraciones, en estos enclaves “fueron encerrados homosexualescatólicos adeptos de las religiones afrocubanas”.

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