Colectivos LGBT costarricenses respiran aliviados tras victoria de Carlos Alvarado

(A Todo Momento) — Tras la victoria de Carlos Alvarado Quesada a la presidencia de Costa Rica, los colectivos LGBT de ese país respiran aliviados y ponen sus esperanzas es un mandatario que se expresa a favor del matrimonio gay.

Por Reuters

Los derechos de los homosexuales se han expandido a través de América Latina en los últimos años, especialmente en América del Sur, aunque muchos defensores temían que pudiera haber una respuesta contraria de los cristianos practicantes por el creciente protestantismo evangélico.

La campaña electoral estuvo dominada por el candidato opositor y crítico evangélico del matrimonio gay, Fabricio Alvarado Muñoz. Encuestas semanales habían sugerido que la elección era demasiado estrecha para vaticinar un ganador, o se inclinaba a su favor.

Al final, el candidato de centroizquierda del partido gobernante, Carlos Alvarado Quesada, triunfó por un margen de 20 puntos pero los votantes y los analistas dijeron que el resultado no significaba que el conservadurismo cristiano ha muerto en Costa Rica.

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Alvarado Muñoz ganó casi el 40% de los votos, pero su fracaso se debió en gran parte a su enfoque agresivo en lo que podría decirse es la nación más relajada de América Central, dijeron.

“No hay dudas de que el extremismo de Fabricio creó temores y dudas entre las personas”, dijo Alejandro Abarca, profesor de economía de la Universidad de Costa Rica.

Su oposición apasionada al matrimonio gay no pudo compensar las brechas en los aspectos económicos en su plataforma, agregó. “Fabricio fue horrible en los debates. Parecía que no estaba preparado”, agregó Abarca.

Alvarado Muñoz, un cantante pentecostés y expresentador de televisión, ganó la primera ronda en febrero después de prometer que ignoraría un fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos -con sede en San José- de que Costa Rica debe adoptar el matrimonio gay, e incluso amenazó con abandonar la Corte.

Al hacerlo, aprovechó una tendencia en aumento hacia el cristianismo evangélico conservador en Costa Rica, donde el 40% de los protestantes dicen que fueron criados como católicos romanos, según mostró un estudio del Centro de Investigación Pew en el 2014.

Entre las personas de 18 y 34 años, los protestantes eran significativamente más propensos a ser religiosos que los católicos en América Latina, incluyendo Costa Rica, según el mismo estudio.

En total, apenas el 30% de los costarricenses estaban a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo, según una encuesta publicada en enero por el grupo de expertos CIEP de la Universidad de Costa Rica.

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Encendidos por ese celo religioso, los pastores evangélicos y las iglesias habían montado una fuerte oposición al matrimonio homosexual, buscando caracterizar tal liberalismo como una “ideología de género”.

La campaña de Alvarado Muñoz usó ese término para atacar lo que vio como un movimiento dirigido por homosexuales y feministas que trataban de destruir a la familia tradicional. Al final, su partido evangélico de Restauración Nacional ganó solo 14 escaños en el Congreso de 57 miembros.

En las elecciones anteriores, solo había asegurado uno.

Aún así, mezclar la religión con la política tiene sus límites, dijo el músico de 28 años Oscar Jiménez, quien sintió que la promesa del manifiesto de Muñoz de seguir “la ética cristiana”, sin mencionar otras religiones, fue demasiado lejos para votantes moderados como él. “Esto nunca había sucedido antes, tanta polarización en torno a este tema”, expresó Jiménez.

Sin embargo, con problemas tales como la pobreza aún generalizada en Costa Rica, los expertos dijeron que la Iglesia continuaría desempeñando un rol significativo en la política.

“Las sociedades se vuelven más polarizadas cuando surgen los asuntos religiosos. La polarización que vimos en las etapas finales de la campaña es más grande que en el pasado”, dijo a periodistas el expresidente costarricense Oscar Arias antes de emitir su voto este domingo.

“Necesitamos descubrir cómo curar las heridas y si el tejido social se ha desarrollado un poco, tenemos que hacer todo lo posible para solucionarlo”, agregó el ganador del Premio Nobel de la Paz.

Reuters

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