La vulnerabilidad del líder, por: Amancio E. Ojeda Saavedra

¿Qué ocurre cuando un líder se muestra vulnerable? Esta interrogante puede tener muchas vías para ser respondida, una posibilidad está sobre la base de la opinión y reacción de sus detractores, otra sería de cómo se comportan sus seguidores, y finalmente, lo que ocurre con el ser humano, que en rol de líder, muestra un lado frágil.

Es complejo para un líder mostrar su lado débil, y reconocer de manera honesta que tiene miedo; o que no está bien de salud; quizás que se equivocó; o simplemente, que se encuentra perdido en medio de su propio proceso. Solo un ser con una madurez personal amplia, y los valores de la honestidad y humildad bien desarrollados, tendrá la confianza personal para atreverse a confesárselo a quienes le siguen.

En esta parte del mundo creemos que los líderes son (o deben ser) superhéroes infalibles, omnipotentes y grandes Mesías; ellos así intentan mostrarse, y se colocan “armaduras” mediables que esconden sus lunares naturales y sus curtidas pieles de lobos, propias de todos los humanos.

Los seguidores…
Cuando un líder reconoce su vulnerabilidad y con honestidad lo manifiesta, sin hacer uso del drama y la victimización; hay miles de experiencias que muestran las reacciones favorables de los seguidores.

En los nuevos tiempos, el líder que muestra su lado sensible y humano, logra una mayor conexión emocional con sus seguidores, que aquél que aparenta ser la perfección hecha líder.

El seguidor suele ser cada día más empático con los líderes que se revelan más humanos y menos superhéroes; los seguidores, esperan más gestión efectiva y menos actos heroicos; los líderes son más queridos y protegidos, cuando son capaces de usar su inteligencia emocional para vivir y servir a los otros.

Qué gana el líder
El líder que no necesita aparentar supremacía; que puede vivir y ser libre de apariencias; que no necesita ocultar sus temores; que puede expresarse de manera genuina; a ese que le pesan, incomodan y sabe que son inútiles las armaduras, y por eso no se viste con ellas, será más independiente para liderar a pesar de su vulnerabilidad.

Si el líder no tiene complejos con los juicios que se hace de sí mismo, tampoco tendría inconvenientes en aceptar ante los otros, que tiene situaciones que no están bajo su control, que acepta ayuda, y se compromete a solventar.

El líder gana confianza en sí mismo, y capitaliza esa confianza en la horizontabilidad de relación con la gente, para lograr conectarlos con un propósito que siempre se espera sea superior a él.

Una de las ganancias más grande que puede tener un líder al mostrar su lasitud, es que podrá separar la visión que propone, del humano que es, y eso ratifica el carácter de líder transitorio. Este aspecto siempre se convierte en una lucha interna en la persona, ya que le toca decidir entre el servir a otros y alimentar el ego. En el modelo de liderazgo ecléctico, se orienta la búsqueda a descubrir la vocación funcional, y que está misma se exprese en un discurso muy real y humano.

Lo anterior exige de manera irrestricta, que el líder debe estar dispuesto a iniciar un trayecto de transformación, que le permita inicialmente ser honesto consigo mismo, y luego con el resto. A partir de que un dirigente cuenta en su inventario personal, con el coraje para mostrarse en la situación real que se encuentra, sabiéndose apoyado a partir de mostrar su vulnerabilidad, es en ese momento cuando habrá traspasado la barrera de influir por ser él, para comenzar a influir en función de un propósito.

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