Eduardo Semtei | Pompeyo: mosca en el cielo

Estimado Pompeyo, amigo Santos, querido maestro. En nombre de los venezolanos de bien entre los que fuiste Patriarca, de los demócratas entre los que fuiste ejemplo, de los constitucionalistas de los que fuiste guía, de los amigos para quienes fuiste paradigma, de los socialistas entre los que fuiste bandera, de los luchadores los que fuiste baluarte, de los soñadores para quienes fuiste bastión, de los amantes de la paz de los que fuiste patrón y de todo ser viviente venezolano o no, que te conoció en tus diferentes funciones, que supo de tus artículos punzantes y demoledores, que siguió durante un corto o un largo tiempo tu trayectoria de titán de esperanzas, te pedimos no descuides ni un solo instante, desde tu asiento de oráculo en el Cielo, tu labor de guía y vigilante del proceso venezolano.

No le quites los ojos de encima a la camarilla de un apellido: Rodríguez, Vivas, Jaua o al gang de dos apellidos: Arias Cárdenas, Chacón Escamillo, Cabello Rondón. Son peligrosísimos esos delegados de Satanás. Y, además, están, por ahora, aliados. Aunque sabemos, por fuentes serias y responsables, ya tú lo podrás confirmar al estar omnipresente en sus cuitas y laboratorios del mal, que están a punto de apuñalarse por la espalda unos contra otros.

Reúnete por favor con Gandhi, Mandela, Martin Luther King, Churchill, y conversa con ellos las salidas políticas a esta grave crisis venezolana en la que asesinan a sangre fría y con odio visceral a nuestros muchachos y los jerarcas del crimen aducen justificaciones despreciables. “El acoso a La Carlota es la razón del homicidio de Vallenilla” y también: “No se trata de un vulgar ajusticiamiento por razones políticas, sino de un uso desproporcionado de la fuerza”.

Habla, te lo pedimos por la paz de la patria, con Simón Bolívar y con el mariscal Sucre para que por tu intermedio ellos denuncien por ante el Creador su total separación de este torpe y cruel sistema político que conlleva hambre, miseria y corrupción. Diles que esperamos confiados sus pronunciamientos severos contra el uso indebido de sus imágenes, de sus historias, de sus hazañas. La denuncia ante el usufructo de sus hazañas.

Reúnete con John Miner Keynes, con David Ricardo, con Adam Smith y tantos otros grandes economistas que hoy regentan con sabiduría la riqueza del Reino de los Cielos para que sus sabios consejos lleguen frescos a las mentes de nuestros economistas más responsables en la difícil y larga tarea de reconstruir una economía pulverizada, destruida, oxidada. Donde la inflación de 1.000% es la más alta del mundo seguida por Sudán del Sur con 200%, país que enfrenta una cruenta guerra civil. Una economía que se hunde en una recesión espantosa, que año tras año exhibe menos bienes y menos servicios.

Querido Pompeyo, consulta con Sigmund Freud, con Jung, con Skinner para que nos orienten en el conocimiento de las aberradas y perversas mentes, las abstrusas personalidades de muchos de nuestros gobernantes, de forma tal que podamos alcanzar con ellos un diálogo productivo, esperanzador, pacífico.

Habla con Job Pin, con Leoncio Martínez, con los hermanos Aquiles y Aníbal Nazoa para que con sus sobresalientes inteligencias y fino humor nos deparen algunas sonrisas en este mar de dolor y desaliento que ensombrece la mayoría de los hogares venezolanos.

Pregúntales a los sabios médicos como Galeno, Alexander Fleming, Louis Pasteur y Robert Koch cómo recuperar nuestros hospitales que hoy se estremecen de mengua, sin ninguna dotación, llenos de desperdicios, muchas veces sin agua ni electricidad, cómo sacarlos del marasmo destructivo en donde se encuentran hoy.

Estimado Pompeyo, sabemos por tu pasantía en la tierra que no te abruman para nada las tareas que te estoy solicitando en nombre de millones de venezolanos. Sé que tendrás tiempo para reunirte con tus amigos Luis Bayardo, Freddy Muñoz, Caraquita Urbina, Moisés Moleiro y tantos otros hombres que representaron una izquierda inteligente, un socialismo democrático, unos luchadores honestos.

Cuando amanezca nuevamente en Venezuela y el arcoíris de la libertad alumbre el suelo patrio, allí estarán ustedes, en el sitio exacto desde donde nace esa bella bandera multicolor, como ejemplos del tesoro que representaron sus vidas. Hasta siempre Gran Maestro.

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