BBC Mundo: El legado de las expropiaciones petroleras de Chávez

Imagen: BBC Mundo

(A Todo Momento – BBC Mundo) – La cadena periodística BBC Mundo preparó un reportaje especial sobre la gran problemática que dejo el legado de expropiaciones petroleras del expresidente fallecido Hugo Chávez.

Manuel acostumbra a jugar dominó en los muelles de Lagunillas. También echa chistes, muchos, aunque debería estar en el Lago de Maracaibo extrayendo petróleo. No puede laborar.

“No hay suficientes lanchas que nos lleven a todos hasta las gabarras. Muchísimas veces solo cumplimos horario”, admite, implorando que se reserve su verdadera identidad.

Él, personal activo de una filial de la empresa estatal PDVSA, vive en una de las zonas petroleras más ricas de Venezuela, la nación con las mayores reservas de hidrocarburos del mundo.

Y en los cinco municipios de la llamada Costa Oriental del Lago (COL) se produce la tercera parte de todo el crudo de la nación.

Son suelos acaudalados. En ellos, se erigió en 1914 el primer pozo activo en territorio venezolano: el Zumaque 1 o MG-1. Tienen más de 100 años familiarizados con la explotación petrolera.

Cuando Venezuela producía más de tres millones de barriles de crudo por jornada, esos distritos de occidente regurgitaban hasta 1,2 millones de unidades del llamado oro negro en tierra y agua: 850.000 correspondían a empresas nacionales

Hoy, apenas rondan las 600 mil, según cifras de la Asociación de Comerciantes e Industriales de Lagunillas.

El desplome ha sido paulatino. Y su génesis tiene fecha.

Expropiaciones petroleras de Chávez a la orden del día

Trabajadores, empresarios, comerciantes y ciudadanos de a pie recitan en coro el día en que, para ellos, empezó del descalabro: 8 de mayo de 2009.

Ese día soleado, de mar manso y brisa fresca, sobraban sonrisas entre el personal en los atracaderos.

Centenares de militares ya habían ocupado en la madrugada los activos de 60 empresas privadas del sector cuando, al final de la mañana, el presidente Hugo Chávez descendió de la lancha “Canaima” para iniciar con las expropiaciones petroleras.

El excomandante pasaba por una fiebre expropiatoria: entre 2007 y 2010, nacionalizó empresas de servicios eléctricos, de telecomunicaciones, decenas de miles de hectáreas de siembra y plantas procesadoras de alimentos, puertos regionales, hoteles y bancos.

En Lagunillas embriagó a los presentes con su candidez y carisma, proclamando la estatización de contratistas y compañías tercerizadas de PDVSA.

Así se lo permitió una ley aprobada por el Parlamento -entonces de mayoría chavista-, que reservó al Estado los bienes y servicios de las actividades primarias de hidrocarburos.

El Gobierno confiscó gabarras, grúas, diques astilleros, plataformas JackUp, lanchas de buceo y remolcadores.

Expropió en las siguientes semanas un total de 143 empresas, mil embarcaciones y 39 muelles, según cifras oficiales.

A la mayoría de las compañías, PDVSA adeudaba ocho meses de pagos.

Expropiaciones petroleras: “Viernes rojo”

Doloroso”. Así vivió el 8 de mayo de 2009 José Contreras, gerente de De-Ko Construcciones.

A las 4:00 de la madrugada, un vigilante le llamó para advertirle que un tropel de trabajadores se aglomeraba frente a la compañía.

Llegó a los portones aún entre la penumbra. Vio el gentío. Alfredo González, quien se identificó como representante de Petróleos de Venezuela, le notificó que ejecutaba una ley de extenso nombre.

El funcionario vestía una braga roja. El mismo color de la segueta que tenía en su mano. Con ella, pensaba romper el candado de las protecciones.

“Fue un viernes rojo”, recuerda.

Se sentó en su oficina durante dos horas. Solo miraba al techo. “Me sentía desolado”.

La empresa, con 50 años de experiencia en el tramo de mantenimiento y construcción de la industria petrolera e industrial, fue una de las 35 ocupadas solo esa madrugada.

Cinco soldados armados con fusiles rusos ingresaron a las instalaciones a las 6:00 de la mañana. Los trajeados de rojo ya sumaban un centenar.

Le obligaron a aceptar en público el acta de rendición de la compañía. Las secretarias le hacían gesto de negación a Contreras.

“Tuve que firmar, so pena de cárcel”.

La estatal se hizo de un plumazo con las nueve lanchas, cuatro remolcadores gigantescos, cuatro gabarras grúas y 400 máquinas de soldar de De-Ko Construcciones.

El muelle tuvo nuevo nombre: “Che Guevara”.

“Fue un asalto a mano armada. Ese día supe con qué se comía el socialismo”.

“Nefasto”

Ocho años después, la mayoría de los trabajadores consultados no se ahorra epítetos inexorables para la “nacionalización” de los capitales privados: “Caos”, “desastre”, “nefasto”.

El presidente de la Asociación de Comerciante e Industriales de Lagunillas, Luis Soto, subraya que las compañías afectadas aportaban el 40% de la recaudación nacional de impuestos como contribuyentes especiales.

“Esa cantidad de dinero no cabía en una calculadora” dice.

La Federación Única de Trabajadores Petroleros de Venezuela resume las expropiaciones en un expediente negativo: solo en Lagunillas, había 47 barcazas operativas en 2009 y ahora solo funcionan cuatro; nada más están activos 19 de 130 buses de transporte del personal y el 70 % de las estaciones de servicio no tienen gasolina ni gasoil.

Según ese sindicato, 100.000 personas resultaron afectadas.

Su secretario general, Iván Freites, denuncia que los empleados de las filiales pasan hambre. “No ganan ni lo suficiente para comerse un huevo al día”.

Jairo Sibada, sindicalista de Lagunillas, revela que sus compañeros deben hacer una colecta de su propio dinero para comprar brochas de pintura o repuestos para las camionetas.

Lo curioso es que Hugo Chávez, aparte de ser apegado a tales expropiaciones petroleras, adujo exactamente lo mismo para justificar sus confiscaciones: “Ellos mismos de sus bolsillos han tenido que poner plata para reparar las lanchas, para pagar la comida, las medicinas”.

Lo dijo entre vítores. (Siga leyendo el artículo aquí)

(Vía BBC Mundo)

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