Denuncian estafa de compañía petrolera Pacific Rubiales

(Redacción a Todo Momento) La Superintencia de Sociedades de Colombia (organismo similar a la CNMV española) analizará hoy el plan de reestructuración y refinaciación de la petrolera Pacific Rubiales realizado por el fondo canadiense Catalyst y presentado por los propios administradores de la compañía Serafino Iacono, reseña ABC de España, Miguel de la Campa y Ronald Pantin, «que son los que han llevado a la compañía a la quiebra con su pésima dirección», según los inversores y pequeños accionistas.

Este plan supondrá, como ya informó ABC, graves perjuicios para los inversores y los pequeños accionistas de Pacific, tanto locales como de otros países (Venezuela, México, España, etc…), que perderían automáticamente toda su inversión al cancelarse el capital. Asimismo, los acreedores verían reducidos el valor de sus préstamos entre un 70 y un 90% en condiciones inaceptables y sujetas a términos irrazonables.

Destacados fondos de inversión, como el venezolano O’Hara y el mexicano Acero, han denunciado el caso, que califican de «fraudulento», y lo han puesto en manos del prestigioso despacho de Jaime Granados. Desde este piden «la destitución de esos administradores, que ya quebraron otras seis empresas, y el nombramiento de una dirección profesional que examine la compañía con los precios actuales del petróleo a 52 dólares, porque el plan de Catalyst se realizó con el crudo a 25 dólares». Y subrayan que «cualquier operación tiene que proteger a los pequeños accionistas y permitir a los grandes inversores capitalizar sus inversiones».

Pacific, que tiene casi todos sus activos en Colombia aunque la sede está en Toronto (Canadá), cuenta con una deuda de 4.780 millones de euros y el plan de refinanciación del fondo canadiense se basa en una ampliación de capital de 443 millones de euros. Sin embargo, Jaime Granados afirma que, con los precios actuales del petróleo, esa ampliación podría reducirse a tan solo 310 millones de euros. Fuentes de los fondos O’Hara y Acero han explicado que están en disposición de acudir a esa ampliación y mantener, aunque diluídas, sus inversiones en la petrolera.

Fraude internacional

En el despacho de Jaime Granados se preguntan «por qué no se ha echado a esos administradores por quebrar la empresa y por qué el Gobierno colombiano permite que sean las autoridades judiciales canadienses las que decidan lo que conviene o no a Pacific». Y recuerdan que tanto Serafino Iacono como Miguel de la Campa y otros funcionarios de la petrolera «se quedarían con el 10% de la misma como prima por el cambio de control». Otro 58% quedaría en manos de los bonistas y, el resto, en poder de Catalyst.

Este caso es percibido en el sector y en los mercados como «un fraude internacional», lo que ocasionará que «nadie quiera invertir en empresas colombianas». Curiosamente, uno de los lemas de esta petrolera era «Pacific es Colombia; invertir en Pacific es invertir en Colombia».

En medios económicos y sociales colombianos ha aumentado la preocupación ante la situación de inseguridad en la que se encuentra Pacific, por lo que temen que tanto los grandes inversores como los pequeños accionistas tomen este caso como ejemplo para no apostar por este país que necesita más que nunca la inversión extranjera. El presidente de la república, Juan Manuel Santos, ha mostrado su preocupación ante estos hechos que se pueden convertir en un problema de Estado.

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