A favor de la inclusión por Sergio Muñoz Bata

A favor de la inclusión por Sergio Muñoz Bata

(Redacción A Todo Momento)

A favor de la inclusión

Seria inexacto argumentar que los ataques terroristas en Francia y Estados Unidos y el torrente de refugiados y migrantes del Oriente Próximo y de los Balcanes a occidente han exacerbado la disputa entre conservadores y progresistas. La discrepancia entre ambos es anterior a estos dos hechos coyunturales.

Pero sería absurdo negar que la irrupción de estos dos fenómenos ha profundizado la discrepancia entre quienes abogan por la exclusión en su afán de preservar el status quo aferrándose al pasado, y quienes asumen la modernidad abogando por el cambio y la inclusión. Lo sorprendente es que los dos grupos han ido ganando terreno en distintas partes del mundo y a veces simultáneamente. 

La semana pasada sucedió un hecho histórico que muestra que el cambio positivo es posible aún en países tan conservadores como Arabia Saudita. Ahí donde no existe el sufragio universal y los derechos de la mujer están tan restringidos que se les somete a estrictas leyes de tutela masculina que les impiden obtener un pasaporte para viajar fuera del país, conducir un automóvil, trabajar, casarse o ir a la universidad sin la aprobación de un hombre, 17 mujeres han sido elegidas concejales en la primera elección en la que han podido votar y ser votadas.

Evidentemente, el poder real de las concejales tanto como el de las mujeres saudíes sigue siendo extremadamente limitado, pero no deja de ser esperanzador si consideramos que el número de posibles electoras registradas fue de 130,000, frente al 1.35 millones de hombres empadronados. Lo que muestra que a pesar de que las candidatas no pudieron hacer campaña ante los votantes hombres hubo muchos de ellos que votaron por ellas.

En Francia la disputa entre quienes aceptan la inevitabilidad de la inclusión y quienes se obstinan en mantener la exclusión ha adquirido un intenso aunque confuso carácter electoral. La mala situación económica del país aunada al temor por el flujo de refugiados y los dos últimos ataques terroristas en París muestran que la indecisión de la ciudadanía choca con los principios de la igualdad, fraternidad y libertad y manda señales contradictorias.

En la primera vuelta de las elecciones regionales el ultra derechista Partido Frente Nacional de Marine Le Pen ganó en seis de las trece regiones del país. En la segunda vuelta, sin embargo, el Partido Socialista del presidente Hollande retiró a sus candidatos y llamó a votar por el partido de centro derecha que lidera Nicolás Zarkozy en un esfuerzo conjunto para detener el avance de la ultra derecha. El resultado de esta alianza de conveniencia fue que el Frente Nacional no logró ganar ni una sola de las trece regiones. 

En Estados Unidos la disputa también tiene un componente electoral. Las campañas de la mayoría de los aspirantes a la candidatura presidencial por el partido republicano se sustentan en el menosprecio a los inmigrantes, es decir, a los “otros”. Y aprovechándose de la ira de los votantes conservadores descontentos con Washington mandan su mensaje de exclusión envuelto en un triunfalismo prepotente cuyo propósito es engañar a los votantes prometiéndoles revivir viejas glorias nacionales hoy inalcanzables. 

En el terreno judicial, la disputa sobre la inclusión-exclusión de personas la ha escenificado el magistrado Antonin Scalia, quien en las audiencias preliminares de la Suprema Corte de Justicia para decidir un caso de Acción Afirmativa en la Universidad de Texas, cuestionó hasta qué punto admitir a más estudiantes afroamericanos en universidades de gran prestigio les beneficiaría a ellos o a las universidades. Después de todo, dijo Scalia, “la mayoría de los científicos negros en este país no provienen de escuelas como la Universidad de Texas. Sino que vienen de escuelas menores”, en las que no sienten tanta presión en clases “que son demasiado rápidas para ellos”.

Es alarmante que un magistrado de la Corte Suprema excluya a un grupo racial alegando que los afroamericanos son lentos mentalmente y que por su bien no deben esforzarse por acceder a Universidades de primer nivel donde, según él, no pertenecen. Pero estos son solo algunos de los retos que enfrentan quienes abogan por ser incluidos en las corrientes principales de la vida americana. 

Sergio Muñoz Bata

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